Jueves, 13 de agosto de 2020

Micro historias: Héroes

 

 

Era uno de esos lunes que se atragantan, y como no podía ser menos, Luisito, que de forma habitual le costaba ir a clase, el aciago día -erre que erre que no iba al colegio- puso miles de disculpas: que le dolía la barriguita, luego sufría un tremendo mareo… untó las axilas con ajo, puso  el termómetro y …

 

—Ves mamá tengo mucha fiebre.

 

—Sí hijo, lo veo, pero también percibo el aroma a  ajo  de tus axilas ¡anda pillo, vete a lavar y al  cole!

 

—Vale, si muero, tú serás la culpable y yo por fin seré el héroe Spiderman.

.

Pasaron las horas, llegó la tarde, su tata fue a buscarlo, un rato de TV, hacer los deberes, baño y cama.

 

—No protestes Lu, son las 21 horas y ya deberías estar dormido. Dijo su madre.

 

Entre rezongueo y rezongueo se quedó dormido

 

El tintineo de una campanilla le despierta. Restriega una y otra vez sus ojillos. En vez de armario y el perchero, estaba una escalera grandísima. Al principio se encontró nervioso, tímidamente se fue acercando

—Pues si soy un héroe tengo que demostrarlo.

Asi comenzó a subir y subir Llegó a un lugar donde la vegetación es hermosa, pájaros trinan, nubes de algodón azul, juegan entre ellas. Mira hacia un lado y otro…

— ¿Ay alguien?

—¡Yo!

Luis corre hacia el lugar de la voz.

– Hola. ¿Quién eres? ¿un hada?¿sabes? tienes los cabellos como los rayos del sol los cabellos color del sol y eres tan guapa. Estoy seguro que eres una maravillosa hada.

 

Una risa le sorprende.

 

—Jaaa, jaaa ¿un hada dice? Que bobo. Soy una niña como tú. Me llamo Vega

 

– Yo Luis- Contestó él. ¿Sabes a dónde lleva este camino?

Extiende la mano.

—Me gusta tú nombre. ¿Y porque estás aqu?

—Me acostaron, me dormí rapidito, estaba agotada de jugar con la Play. Al rato un sonido dulce me despertó. Vi mi cuarto convertido en escalera de caracol, comencé a subir y…  aquí estoy.

– Que curioso, seguro que estamos predeee… ¡no me sale la palabra que usa tanto mi padre!. Es igual, lo importante es qué no estoy solo. Vamos a pasear ¿te parece?

—Bueno, mejor explorar, es un lugar maravilloso.

—Vale

Caminan y siguen caminando hasta llegar a un lago. Custodiado por un malhumorado duendecillo.  Hay dos barcas de diferente color. Arruga la nariz, toca a Luis en los mofletes.

– ¿Qué buscáis?

Muy asustado, responde tartamudeando.

—Pues, pues…  no sabemos, la escalera que apareció en mi cuarto me trajo hasta aquí, lo mismo le sucedió a mi amiga.

— Mucho cuidado con tomarme el pelo -dijo el enanito de larga y nívea barba-Conozco a los niños traviesos y de mi no os burláis.

—No señor duende, nosotros solo queremos saber…— ¿Qué? Estas barcas solo sirven para quienes desean vencer los miedos.

– ¿Y a dónde llevan?- pregunta Vega.

—Muy difícil para una niña repipi como tú. Suerte tenéis que hoy sea mi día de bondad, os lo explicaré. ¡Y tú renacuajo suelta la mano a tu compañera!, ves que valiente es, mientras a tu no haces más que castañeas los dientes.

Una lleva al lugar de los héroes y la otra… a ninguna parte, se pierde en la profundidad del lago.

 

Los niños se miran. De repente olvidan sus miedos y al mismo tiempo responden

—Queremos ir. Nos gusta ser héroes, ahora lo conseguiremos

— Tenéis que elegir una -dijo el personajillo.

— ¡ Oh, no! Usted pone las cosas muy dificiles.

 

—Pues vaya héroes  de pacotilla. Una u otra. Decidir ya.

 

—¡Y si nos equivocamos!. Luis rascó la cabeza y con decisión responde: No importa lo que ocurra, cogemos la de color verde, seguro que ella nos lleva a buen puerto.

 

 

 

Los héroes se distinguen por realizar actos extraordinarios, especialmente si requieren mucho valor.

 

Para todos nuestros héroes, ayer, hoy y todos los días, están luchando contra el coronavirus. Gracias.