Jueves, 13 de agosto de 2020

Micro historias: El misterio

 Acontecimiento cuya naturaleza, causa, origen o razón de ser no tiene explicación o no se puede entender

 

Una mañana lluviosa de primavera. Rubén, se despierta feliz, había tenido sueños hermosos. Sube la persiana, al darse la vuelta, ve una nota muy bien colocada sobre la mesita  de noche. Sorprendido rasga el sobre, dentro una cuartilla y un escrito: EL  FINAL  ESTÁ CERCA.

Asustado  busca apoyo en su esposa, en esos momentos estaba limpiando lo super limpio, era lo que tocaba en confinamiento, limpiar, desinfectar, volver a relimpiar…

 —Nunca -dijo al ver a su esposo- hemos tenido tanta higiene, termino de hablar con  Carmen, dice que tiene las manos desolladlas de frotarlas con alcohol cada  vez que toca un objeto… ¿Qué ocurre cariño, te noto inquieto?

—Iba al baño, y…-baja la cabeza-  sobre la mesita encontré ésta nota.

Ana, coge el papel, mira lo escrito

— Y…  ¿qué?

—¡No es solamente ésta!  encima del mueble, del baño, había otra… ¿no será otro de tus jueguecitos?

—¿Qué pone?

Dice sin darle importancia.

El final va ser apoteósico.

—Bobadas cariño, el confinamiento te altera. No interrumpas mis labores. Si deseas hablar,  dejo el limpiado y… ¡toda oídos!

—Bien Ana, si no es un juego, puedes creer que me inquiete el misterio …

—Tranquilo Rubén, eres como un niño asustadizo.

— ¿De verdad no te altera? ¿Quien las puso? Me parece tan misterioso. Te juro que estoy muerto de miedo.


—¿Por qué?  Todos estamos pensando…

—Pues con mayor motivo. No entiendo nada.

 
—Bueno, cielo,  todos cavilamos que pronto vendrán días llenos de libertad y felicidad…

—Pero ¿de qué estás hablando?

—Del colofón ansiado, hemos resistido…  dice la canción, nos doblamos como el junco, pero no nos hemos roto, miramos cada amanecer como una batalla ganada, aplaudimos a las 20 horas, sonreímos al vecino de la casa de enfrente, llevaría toda la vida viviendo ahí y nunca reparamos en el. Hablas/o y nos escuchamos, coges mi mano y vuelvo a sentir el calor que estaba dormido…

¡Cómo! -exclamó Rubén-. ¿De eso van las notitas?

—¿Qué misterio terrible pensaste que era?

—Cualquier cosa menos…


—Vamos amor, despierta, haz tu aseo y desayuna, el zumo -aunque le he puesto la servilleta encima-  si tardas se pasará y el café enfriará. ¡Ah! he hecho bollos de madrugada, están calentitos. ¿Era normal esto hace 35 días?

—No

—El final está cerca. Pasado un tiempo, recuperados de tanto dolor, lo recordaremos como un reencuentro, miraremos a los ojos del otro sabiendo que siempre estuvieron cerca y las prisas y la autosuficiencia no nos dejaron verlos, cada nuevo  día será un regalo, menos TV y más cháchara. Sabremos que no somos invencibles, que un microscópico bichito, no quita la vida, y eso sí es misterioso. El Covid-19, deja una terrible estela de muertes, ilusiones rotas, familias destrozadas, empresas arruinadas… con esperanza lo superaremos, porque el mañana, cada vez está más cerca. ¿Me perdonas?

—Te adoro cielo. Eres única.