Jueves, 1 de octubre de 2020

Curro Romero: ni más, ni menos

Tuvo que llegar Curro romero al toreo para que los belmontistas volviesen a las plazas. Y fue el mismo Juan Belmonte quien acuñó, al referirse al arte de este gran torero, la sentencia de oro: “Viene con la goma de borrar.”   

Sabíamos, que había pasado una temporada “malito” una cornada traicionera, lo había mandado al “hule”, pero Curro (1935), se ha repuesto de la misma, y junto a un buen puñado de andaluces ilustres ha tenido un nuevo reconocimiento al ser nombrado hijo predilecto de Andalucía, en este pasado 28 de febrero coincidiendo con el día de la Comunidad. En flamante exposición de Antonio Burgos, también galardonado decía en su apertura aludiendo a Francisco Romero López (Curro Romero), que había chicos que habían nacido después de la retirada del torero, que le paraban por la calle para preguntar por él, algo que parece no tener limite, en cuanto lo que significa aún este personaje, que hoy recordamos.

Este pasado domingo de Resurrección no se celebraron corridas en las ciudades y pueblos españoles, es una fecha que en el circuito taurino, siempre ha tenido una aceptación emblemática, recibida con regocijo y alegría. Entre todas estas plazas, por su tradición, es sin duda Sevilla la que concita una mayor repercusión, pues con la primavera iniciada, la luz, el colorido y la semana Santa toma un sentido de más entidad, al menos en lo referente a la fiesta taurina.

 Domingo de Resurrección en Sevilla – es otra cosa-. Y en esta apertura, el cartel de toros ha sido siempre de “tronío”, y si ha tenido un personaje que durante décadas se vio anunciado en el mismo, este fue a quien hoy vamos a recordar: que también mantiene el honor de ser declarado en su día hijo adoptivo (por plebiscito popular) a: D. Francisco Romero López alias Curro Romero; al igual que han sido distinguidos otros personajes andaluces, como también su biógrafo Antonio Burgos, que como siempre hizo un discurso genial lleno de empatía de reconocimiento con un gusto y armonía.

No sé, si a los toreros que forman los carteles, se les vaya Curro de la memoria, pero tal vez pudiera ser, que este año de nuevo reconocimiento, por la plaza de la Maestranza apareciese la sombra del de Camas, y evoque cualquier verónica o muletazo de aquellos de renovar las ilusiones del aficionado. Como sino, se podría explicar que al menos en la Real Maestranza no faltó ni una sola vez desde el 1.959. Hasta su retirada. Aquel eterno empresario del coso sevillano Canorea, sabía muy bien que, mientras el Camero se vistiera de luces, su nombre resultaba imprescindible para abrir la temporada (Domingo de Resurrección y feria de abril), dos, tres, y hasta cuatro veces por año Curro siguió figurando en los carteles de su primaveral Sevilla.

¿Quién iba a decirle a Curro, recordando sus mocedades?, que paso de mancebo en la farmacia de Pedro Fernández Conradi, -que por cierto contribuyo a hacerle torero- . Porque el Camero, paso por todas las etapas, hasta llegar al título de “Faraón de Camas” pasándolo de todas formas imaginables, no hará falta recordar su hoja de servicios, conoció, a personajes del toreo de lo más variopinto, y a maestros, por lo que siempre sintió devoción especial. Y ahora, con su nuevo galardón, volvemos a recordar aquel majestuoso paseíllo en Domingo de Resurrección… Larga vida Curro. –Enhorabuena-