¡¡¡Qué ningún vecino se quede sin mascarilla!!!

Estoy realmente impresionado por las muestras de solidaridad, generosidad y responsabilidad del pueblo español ante la situación, que nos ha tocado vivir. Se ve que, cuando nos invade un cuerpo extraño, sabemos reaccionar como pueblo y actuar con toda seriedad y sensatez, obedeciendo la norma, que se nos demanda, aunque no faltan los desalmados y buitres en la viña del señor.

El testimonio solidario es un clamor en todo el territorio nacional, y, como ejemplo cercano, puedo contar como una persona me llamó, casi sin conocerme, interesándose cómo me encontraba; se echó un pequeño parlao conmigo y se ofreció por si precisaba algún tipo de ayuda; lo mismo me ocurre con una pareja vecina, que aprovecha su salida a la compra, para llamar, si necesito que me acerque alguna cosa; y me llega la noticia que, en Macotera, un grupo de personas se ha comprometido a confeccionar mascarillas con filtro para todos los vecinos; buena parte de ellas son profesionales de la confección en el taller de confección del pueblo, a las que se han sumado otras personas dispuestas a echar una mano. Han marcado un diseño y se han puesto a la tarea, cada una en su casa. Han aprovechado telas apropiadas, que guardan en sus arcas y unos tenderos, desinteresadamente, también les sirven material y gomas para su sujeción. Su lema: “que no se quede un vecino sin mascarilla”. Hasta el momento, han preparado quinientas mascarillas, aún quedan unas cuantas.

Un señor se encarga, con su coche, de recoger las piezas elaboradas, y una tienda de alimentación y el supermercado se encargan de repartirlas entre la gente, o se aprovecha la salida a la compra para retirarla de la “modista” más cercana. Su objetivo es llegar a todos los hogares.

Previamente, Alicia Hernández, con fundas plastificadas, que le proporcionó la dirección del Centro Escolar, preparó 50 pantallas para las dos residencias, y está dispuesta a elaborar otras 100, para el personal que la requiera; asimismo, se confeccionaron mascarillas para las trabajadoras de las residencias, hasta que las abastecieran de material homologado.  

No les gusta que les saque a la luz, pero yo no me resisto a hacerlo, porque, en realidad, están mostrando una generosidad y una sensibilidad humanitaria, que todos debemos reconocer y aplaudir.

Y concluyo dando las gracias a Catalina Bóveda, Margarita Ralina, Feli Chapa, Tere Pirina, Mari Campos, Gertru Bedija. Antonia Bella, Ludi, Petri Patana, Angelita, Mª Tere Nieto, José Guerras y los hermanos Pañero, responsables de esta labor encomiable.

Parte de este equipo no reduce su colaboración a este momento tan duro para nosotros, sino que, en todos los eventos tanto culturales, sociales y deportivos, que se programan en el pueblo, su entrega incondicional está presente, e incluso algunos, si no fuera por su prestancia, no se podrían llevar a cabo.

Va nuestra enhorabuena y gratitud más sincera.