Hijos de la nada

Quizá seamos hijos de la nada, al no conocer la fuente de dónde procedemos ni el destino que nos espera. Pero, la nada, no es un lugar, tampoco una condición; ni siquiera una esperanza. Intuyo que somos algo mucho más importante; quizá, “la obra incompleta de Dios”. 

         Manuel Lamas