Lunes, 3 de agosto de 2020

El filo de la guadaña no cesa

En cuanto se abra el Parlamento, los partidos de la oposición sin miramientos han de llevar al desgobierno Iglesias-Sanchez al rincón. No señores, no merecen piedad ni compasión, por muy macilento que se presente  “el posturitas”  Han empatizado ellos con los  que sufren en las UCIs, con las familias, con personal sanitario, con bomberos… cumpliendo  una función para la que no han sido formados -retirar  muertos, estaban solos, y solos, como dice el poeta: que solos se quedan los muertos.

Se pida cuentas por sus negligencias, por la manipulación en los medios comprados con nuestros dineros. Afloren -cual hongos a las primeras lluvias- la sarta de mentiras del gobierno picapedrero, Pablo y  Pedro. Si es necesaria una Moción de Censura, con la verdad, sin miedo…  ¡adelante! ¿No lo han hecho ellos?

Los españoles que estamos dando un ejemplo de civismo encomiable, merecemos un gobierno que no nos mienta. Sí señores, los socialistas-comunistas- bolivarianos  nos venden sus fracasos como triunfos ¿de quien depende que  gran parte de los ciudadanos hayan aceptado la falsa superioridad moral de la izquierda?

España cuando ha sido desgobernada por la izquierda, siempre, siempre, la han dejado hecha unos zorros. Ya no son 15000 los muertos, a día de hoy llegamos a 17000, la guadaña en este Miércoles Santo no da tregua segando la mies, les aseguro que en la menor  estrella hay más luz que en nosotros. La dama enlutada, sigue empuñando la  lanza que no quiebra, deja rostros sombríos con resabio amargo.  Estamos en la estación  del color, este año “primavera” estás perdida, nadie te acompaña en los parques, nadie busca el cobijo bajo las recién nacidas hojas… solo escuchas el silencio angustiado, de abismo a lo insólito. ¿Cuántas veces te habrás preguntado si es tu momento o te equivocaste y es noviembre? Fue hace un mes “aquel negro 8 de marzo de inextinguible memoria” Desde entonces, el duelo, la incertidumbre, la rabia se han hecho hueco en nuestro corazón.

Les dejo con las perlas que Ignacio Camacho sabe plasmar en sus artículos. No tienen desperdicio.

La narrativa gubernamental de la crisis, elaborada en los semilleros de La Moncloa, consiste en desviar la crítica a su calamitosa gestión de la emergencia sanitaria acusando a la derecha de haber adelgazado el sistema de salud pública hasta dejarlo en las raspas. Un cuadro fácil de vender a espíritus proclives a la confrontación sectaria: a un lado, el liberalismo perverso que desprecia la vida humana; al otro, el Gobierno benéfico y progresista impotente para revertir los recortes del PP en beneficio de la gestión privada. La fuerza seductora de las tramas esquemáticas.

Pero, se olvidan, ay, del terco discurso de las cifras. En concreto, las de gasto publicados por el Ministerio de Sanidad -y recogidos por los colegas de «El Independiente»- en su última estadística. Y resulta que la comunidad que más redujo la inversión de salud entre 2008 y 2017 fue… Andalucía. La Andalucía de los ERE, la de los mandatos de Chaves, Griñán y Susana Díaz, y con María Jesús Montero al mando de la Consejería. En total, un 9,2% menos por habitante y un 5,9% a la baja (700 millones menos) en porcentaje presupuestario. ¿Y Madrid, el bastión del capitalismo desalmado? Sorpresa: pese al fortísimo ajuste inicial, logró enmendarlo hasta sumar un 4,85 y un 9,08 por ciento más, en los respectivos parámetros y entre los mismos años. A ver cómo los fabricantes de relatos atan esa mosca (cojonera) por el rabo. No lo harán; simplemente no les hace falta. Tienen la hegemonía absoluta de la comunicación y de la propaganda. Y a base de superioridad moral auto adjudicada han convertido la política en el arte de embellecer la ineficacia. (Ignacio Camacho)

 

Cuánta retórica vacua, cuánta prosopopeya y gramaticalismo inútil, como si un país dependiera de las falsas palabras, de frases desprovistas de meollo... Pedro y Pablo y demás miembros/as/es del desgobierno, por favor digan la verdad y por vergüenza… márchense a sus casoplones con los sueldazos que de por vida les quedan.