Jueves, 4 de junio de 2020
Las Villas al día

Personal municipal a disposición de enfermos crónicos y mayores

El Ayuntamiento de Cantalapiedra puso en marcha esta iniciativa que se suma a otras acciones solidarias locales y el esfuerzo de comercios, empresas y vecinos de la villa

Bomberos en la plaza de Cantalapiedra. / Jorge Holguera

La villa de Cantalapiedra está demostrando un comportamiento ejemplar durante el estado de emergencia con el fin de evitar la llegada del virus. Desde el primer momento parece que la localidad tomó consciencia. Los vecinos respetaron las medidas adoptadas y empezaron a evitar salir de sus domicilios, salvo para lo más imprescindible. Los establecimientos comerciales y empresas se acogieron a la disciplina aconsejada o exigida por las administraciones, incrementando cada cual estas prácticas de protección en atención a su actividad. El Ayuntamiento procedió a informar al municipio y a adoptar otras serie de iniciativas o medidas.

Una de las propuestas del Ayuntamiento más aplaudidas por el vecindario, ha sido la “creación de un servicio de ayuda a domicilio para personas mayores y enfermos crónicos”, poniendo a su disposición personal municipal para realizar diversas gestiones entre las cuales “compras en tiendas y comercios y adquisición de medicamentos en la farmacia”. Esta medida fue anunciada en un comunicado publicado por Miguel Ángel Marcos, alcalde del municipio, que también agradeció a las hermanas clarisas la elaboración mascarillas que si bien “no son una protección totalmente eficaz, si que ayudan a preservarnos del contagio del virus”, indicó. 

La solidaridad se ha hecho efectiva de diversas formas, sirva de ejemplo el altruismo mostrado por la empresa familiar Creaciones Valery que ha donado pantallas protectoras, fabricadas en su taller de la villa, para el uso de los empleados municipales y los trabajadores de la casa asistida. 

Otro símbolo, que el Ayuntamiento de esta localidad ha querido ofrecer en estos días de aislamiento, ha sido el de emitir cada día a las ocho de la tarde la canción Resistiré a través del sistema de megafonía del edificio multiusos. 

Por otro lado, con cierta frecuencia se procede a la desinfección de las vías urbanas, en algunas ocasiones por parte de la barredora de la Mancomunidad de municipios zona Cantalapiedra y Las Villas y en otras, realizada por los bomberos de la Diputación de Salamanca, del parque de Peñaranda de Bracamonte. También con maquinaria agrícola, gracias a la voluntad de colaborar del agricultor Fernando Benito, que junto al concejal Ángel Benito y el alcalde han fumigado hoy todo el pueblo.

La buena villa de Cantalapiedra ha adoptado un nuevo ritmo de vida. Los talleres mecánicos empezaron el estado de alarma cerrando sus puertas, y trabajando las averías más urgentes a puerta cerrada. Las tiendas de alimentación y productos básicos cambiaron su horario, reduciéndolo en la mayor parte de los casos a las mañanas. Los tenderos extreman desde entonces la limpieza de sus establecimiento y utilizan medidas y elementos de protección extraordinarios. En cada tienda sólo puede encontrarse un cliente comprando, razón por la cual, los demás esperan en la entrada manteniendo distancia de seguridad. El Centro de Salud pide que no se acuda al consultorio médico, salvo indicación por parte del médico o la enfermera. Todas las consultas se atienden inicialmente por teléfono. 

Los bares permanecen cerrados, no obstante el Mesón y el Restaurante Tito, ofrecen la posibilidad de entregar pedidos a domicilio. El segundo pública cada día un menú del día a precio reducido de seis euros para contribuir contribuir con esta situación. 

Tras la prórroga aprobada por el Congreso, también se ha paralizado la construcción. El sector primario, de la agricultura y ganadería sigue activo, aunque con una dinámica más restringida, pues el movimiento de tractores y vehículos agrícolas es el mínimo. Todo ello se suma al respeto general por parte de vecinos de la localidad, que salvo alguna rara excepción guardan las medidas decretadas con el fin de contribuir a la erradicación de la epidemia.