Diez miel pasos 

¿Señor Manuel?

“Según un doctor japonés; esa será la distancia equivalente a ocho kilómetros que se debe caminar al día para mantener un buen estado de salud”.

¿Señor Manuel?

Dime prenda.

Le voy a preguntar. ¿Qué tal va llevando el “encierro” en casa?

Rematadamente mal.  Ya que desafortunadamente tal vez me esté perdiendo algo fuera. Así, que rematadamente mal. Y más, cuando leo: “El sedentarismo es la segunda-Pandemia-, que amenaza la salud mundial”.

Perdone… O yo estoy en un hervidero de sensaciones víricas encontradas; o eso de la –segunda pandemia-, sería antes de la llegada fulgurante del-CORONAVIRUS-que ha pasado a ser la primera con los estragos que está ocasionando en estos momentos en forma de violencia invisible.

¡Y que ha venido para quedarse mucho tiempo! Pero quiero contestar a la pregunta que me haces sobre el “encierro” en casa por ese “bicho” que va a causar más muertes que el-sedentarismo-, que según los expertos: “Más de 50.000- muertes al año se deben a causas relacionadas con la falta de actividad física”. Que seguramente se incrementaran por esta parada obligada del poder andar. ¡Una tragedia sobre otra!

Y, fíjese usted bien; los mayores perjudicados somos las personas mayores, cómo usted y yo. (Ver foto).

Sí, ¡A la vejez… viruelas!

Ni me lo diga. Que nosotros ya hemos pasado por unas cuantas de “estas” secuelas cuando éramos niños; sarampión, viruela,  colza, tosferina y ya de mayores ¡ni le cuento! Ello fue la “intemerata al cuadrado”. Lo milagroso es que estemos aquí; esperando este desenlace del-CORONAVIRUS- que todavía está por ver.

Toquemos madera; quedémonos en casa y hagamos los ejercicios que nos recomiendan las autoridades pertinentes, aunque una cosa sea el consejo y otra su práctica. Vamos a ver cómo podemos hacerlo sin “herniarnos”… los 150 minutos de ejercicio aeróbico a la semana que aconseja la-Agrupación Mundial de la Salud-; equivalente a 8 kilómetros. Usted lo tiene mejor, ya que está en el pueblo y su casa es amplia de planta baja con majo corral. Pero yo les he “dejado” la-Parcela-(antes de las prohibiciones), a una parte de la familia, más numerosa y campestre. Y tengo que hacer este recorrido a paso ligero, en casa pequeña sorteando sillas, y chocando con mesas y esquinazos, pasando por delante de un espejo en que me veo a cada vuelta reflejado y me devuelve un yo desconocido que parece preguntarme… ¡Pero esto! ¿Qué es? Para colmo, además de terminar mareado con tanta vuelta; me preocupo por lo que dirá la vecina de abajo y que está sola, con tanto trasiego en el piso de arriba. Menos mal que mi esposa me tranquiliza cuando me dice muy seria: “Por eso no te preocupes ¡Está como tú! Con ello quiere decirme a “su manera”. Que a la vecina le pasa lo que a mí, con la capacidad auditiva… ¡Qué no se entera! Por Diosssss diría nuestra querida amiga Mari Loli.

Sí, señor Manuel, eso y mucho más se puede decir de esta situación, de la que aún, lamentablemente desconocemos el final. En esta lucha con un-virus-, silencioso y de letalidad incierta.

¡Un enemigo al que no se ve! Qué ca…

Moderación señor Manuel, moderación que esto es durísimo y usted y yo somos o “semos”, como usted dice, mayores (ver foto) y con patologías serias, propicios a ser piezas deseadas por el voraz “bicho” invisible. Y considere que caminar-dar pasos-, es uno de los mejores regalos que podemos hacerle a nuestro viejo cuerpo. Pero por favor ¡no se pase! Y no haga usted lo que me han dicho que hace… ¡Vamos hombre! Andar en bicicleta por el corral. Que tiene usted ¡aterrorizados! a gallinas y conejos.

¿Ya te lo han contado?

Pues no te extrañe y escandalice. Yo siempre he estado de acuerdo con lo que escribía y decía-San Francisco de Asís-: “Necesito menos cosas y las pocas que necesito, las necesito muy poco”. Pero esta gran hecatombe ha trastocado todos mis planes. A mis 85 años de edad. ¡Y de qué manera!

Sí señor; también a mí. Ello nos demuestra el poder de lo imprevisto en la lucha contra el “invisible. Que no sabemos, no queremos o no podemos, luchar en esta gran-Pandemia-.

Mientras hablamos… ¿Está usted dando-PASOS?... Hombre, se lo pregunto puesto que esta conversación que estamos sosteniendo hoy es vía teléfono, ya que usted no tiene ni-whatsApp- y alguna vez las interferencias o la falta de oído me impiden… seguirle ¿Señor Manuel?...

Estoy aquí. Y antes de terminar quiero decirte algo con lo que llevo sufriendo en estos largos días de confinamiento obligado. Te has dado cuenta de que estamos en-Primavera (ver foto) y que por primera vez en muchísimos años… ¡No hemos estado tú y yo en ella!

Claro señor Manuel; y la hemos tenido que ver desde la ventana, que no es lo mismo y fíjese usted: “Hoy me ha enviado, vía whatsApp, una pintura luminosa realizada por él-Antonio Muñoz- amigo de mí pueblo adoptivo-El Cerro. ¡Qué ganas tengo de poder estar otra vez allí! Antonio me dice con razón: “Es momento de trasmitir calma”.

¡Tiene toda la razón! ¿Y, que le has contestado?

Pues algo manifestado por un experto investigador: “Qué tenemos que ser conscientes; que este Mundo  después del-CORONAVIRUS-, será otro. Ni mejor ni peor. DISTINTO.

Por la parte que me toca, añado: “Que espero y deseo… más HUMANO” ¡SÍ, ya sé que es un deseo! Pues eso.