Miércoles, 27 de mayo de 2020

Las Ferias de "capa caída"

Iba a florecer la primavera, iban a anunciarse las grandes ferias de la Iberia taurina, iba Valencia y Castellón las citas del Levante a hacer sonar su traca, y alegrarnos sus fiestas con colorido de flores. Iba seguido la feria Abrileña de Sevilla, con domingo de Resurrección y, cartel de tronío, que abriría la Maestranza, y seguido pasear su Macarena y su Cachorro, en procesión, donde desde cualquier balcón asomara una saeta, para encogernos de emoción con ese silencio, ese color especial, y ese olor a cera, azahar y romero. Tampoco se abrirá la catedral del toreo, Madrid, la plaza que marca el devenir del toreo, donde la ilusión, el respeto, la angustia, y el nervio de hacer el paseo, en la feria de San Isidro, un santo patrón al que no podrán bailarle en la pradera, manolas y chisperos.

Ahora en el alborear de las ferias, las plazas de toros vacías, se muestran como el cadáver simbólico de la fiesta: La culpa ese “toro” maldito infecto, que tiene recluida a toda España, y a la humanidad atemorizada, y despojada del latido de vivir y cercenar su libertad. Este virus cabrón, traidor y asesino, campa por  la tierra produciendo verdaderas tragedias hasta el punto humillante de no poder despedirte de familiares, y amigos y nos somete a una condena indigna, con aquellos a los que ha envenenado.

Basta decir, que la Fiesta de los toros, no es el punto principal de preocupación evidentemente, se trata tan sólo de reflexionar, sobre este sector que ocupa a miles de personas y trabajadores, que también se ven afectados, y sobre todo reflexionar sobre lo que conlleva todo este desbarajuste donde las dificultades, de lo que puede ser esta temporada, cuando este tome sosiego y termine, si es que, nos queda ánimo, ilusión y resuello para acudir a una plaza de toros, donde los empresarios ven con legitima desconfianza, que puedan retratarse ferias principales, sin que se vean otras perjudicadas, que los meses no sean los apropiados, que los productos ganaderos estén fuera de tiempo, y que el público pagano, después de la debacle económica o al menos disminuidos sus ingresos, se sienta con ganas y fuerzas de sentarse en una plaza de toros, donde además seguirá mostrando su desconfianza pues los asientos de las plazas taurinas, tendidos, gradas y andanadas son prácticamente cuerpo a cuerpo, por ello, y sin querer ser agorero – Dios me libre-, se me antoja un año de ruina para el sector, que se une a las calamidades y zozobras, con las que tiene que combatir aquel que mantiene a la Fiesta. Servidor no le encuentra salida a este atolladero.

Como digo, - no quiero caer en el pesimismo-, pero no veo salidas razonables para cuando todo esto termine, lo cierto es que esta temporada me temo ha quedado derrotada, al igual que otros estamentos, empresas de una u otra condición, donde evidentemente la pagaran en mayor medida los débiles, los ganaderos más emblemáticos resistirán mejor, al igual que las figuras de toreros más sobresalientes del escalafón, los de la lucha por ser alguien reconocido, los que esperaban Madrid para formar parte de los elegidos, serán sin duda los sufridores, los públicos, también pues no sabemos en qué condiciones quedaran, cuál será su grado de euforia, de alegría, y la esencial vitamina de afición para mantener vivo el entusiasmo para ponerse ante la taquilla. Estamos ante un momento histórico lamentable, donde estamos a su vez, muy preocupados por nuestra salud, porque ahora es lo primordial, y por lo mismo estamos asistiendo, a algo tan humano como el tener miedo.

Nosotros, los que nos dedicamos a hablar, a escribir de toros, a contrastar faenas, y a bucear en la historia de la tauromaquia, abrumados, confundidos y atenazados, con profunda tristeza de lo que está ocurriendo con nuestra afición, y en nuestra vida cotidiana. Desde el confinamiento que nos invade, esperemos que esta pesadilla de faena vulgar, a ese toro de nombre Covid, errado con el N.º 19, invisible marrajo, caiga de una estocada, aunque sea atravesada, al olvido.

Con el recuerdo y la tristeza por divisa para los caídos. Pedimos #quédateencasa, amigo, mientras sale el toro.