Viernes, 4 de diciembre de 2020

¡A por la prórroga!

Sí, son ya muchos días los que llevamos en casa y aún va para largo que veamos el final de este oscuro túnel en el que nos hemos metido ¿por culpa de quién? En mi opinión eso ahora no importa, no estamos en tiempo de buscar culpables –si es que los hay - sino de encontrar soluciones eficaces, de arrimar el hombro para empujar todos en la dirección correcta y es aquí donde está el problema ¿cuál es esa dirección?

Es fácil hacer críticas a toro pasado y eso es lo que están haciendo muchos  listos seudo-expertos a los que sus energías se les van por la boca buscando un interés partidista o un protagonismo social que no tienen, más que en realizar acciones que contribuyan de forma positiva a reducir riesgos. Este tipo de manifestaciones están completamente fuera de lugar en una situación tan excepcional como la que estamos viviendo. Una situación que nunca antes hemos vivido ninguno de los que habitamos este planeta salvo, parece ser, algunos ilustres ignorantes.

Entre estos buscadores de titulares podemos citar, por su importancia, al líder de la oposición (aunque tan vez sería más exacto llamarle “el líder de la obstrucción”) que un día sí y otro también realiza duras críticas a las medidas adoptadas por el Gobierno argumentado que el Presidente se esconde tras la ciencia en lugar de ejercer su liderazgo político. ¿Y usted, señor Casado, ante un tema de salud pública detrás de quien se escondería de los superheroes de Marvel, del Mago Merlín? ¿Cómo se puede responsabilizar de la situación actual de la sanidad pública a un Presidente de Gobierno que lleva 3 meses en el cargo? ¿del Señor Aznar o Rajoy de su gestión de los servicios públicos de la salud, nada que decir? Muchos de aquello que defendían la privatización de la salud, hoy exigen a gritos políticas públicas eficaces.

Luego están los valientes que quieren nadar y guardar la ropa y, aun estando de acuerdo con prorrogar del estado de alarma como medida apropiada en estos momentos, se abstienen a la hora de votarla en el Congreso no sea que su inmaculada ideología nacionalista y separatista, se contaminen de socialismo centralista y luego sus votantes les castiguen, ese es el caso de EH Bildu, la CUP, ERC y Junts per Catalunya.

También está el grupo de los cobardes, esos que se dedicar a estafar a la gente o difundir noticias falsas y medias verdades, tambioén lanzar insultos a todo quisqui , camuflados entre mensajes electrónicos, casi siempre anónimos o con identidades falsas, que circula por unas redes sociales saturadas. Ante estos las medidas a tomar son claras, deben ser perseguidos, identificados, apresados, juzgados y encarcelados como delincuentes sociales que son.

Por cierto, aquellos incultos de remate que osan (la ignorancia es atrevida) descalificar a Fernando Simón deberían saber,antes de sacar la lengua a paseo ,que es licenciado en medicina y diplomado en epidemiología por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres; que ejerció como director del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales de Manhica (Mozambique) y del Hospital de Ntita (Burundi); que complementó estudios en el Programa Europeo de Formación en Epidemiología de Intervención del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades y además, pertenece al Cuerpo de Médicos Titulares del Estado de España. Que desde 2004, ha sido responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitaria y que entre 2003 y 2011 dirigió el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) - ¿recuerdan el ébola?, y pues allí estaba – además, es miembro del Comité Asesor de Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades. Es decir entro a ejercer su cargo con Aznar, se mantuvo en él con Zapatero y con Rajoy, así que en mi modesta opinión podría calificársele como experto en la materia. Doy todos estos datos, que están disponibles para cualquiera que se tome la molestia en Google, porque estoy convencido que ninguno, repito ninguno, de los que se permiten criticarle, incluso insultarle, de forma gratuita pueden presentar un currículum parecido, por tanto prefiero creer lo que dice Fernando Simón que las peroratas de esos soplagaitas.

Ante esta situación tan dura y de dimensiones desconocidas para todos, se han tomado ya muchas decisiones cruciales y quedan aún otras muchas que tomar. Seguro que unas serán acertadas y otras no, el caso es que cualquier decisión, siempre que se haya tomado libremente, trae aparejada una responsabilidad, y esto es así tanto en el ámbito de lo público como en el de lo privado. Pero mientras las decisiones se toman en el presente, las responsabilidades, es decir el responder ante los demás, debe habitar en el futuro, una vez se conozcan los efectos de lo decidido. Ahora es momento de pensar en nuestras responsabilidades individuales, porque todos las tenemos y las tenemos frente a nosotros mismos y ante los demás, y confiar en las decisiones de aquellos a los que libre y democráticamente hemos colocado como representantes nuestros, porque es lo natural.

A cualquier catástrofe, una vez superada, le sigue una fase de reconstrucción. Una fase dura en la que se debe evaluar todo lo sucedido y aprender tanto de lo que se hizo bien como, sobre todo, de lo que se hizo mal. Y no comenzar la tarea con el fin de dejarlo todo como estaba, sino para mejorarlo, para reducir las vulnerabilidades observadas.

Hoy la pregunta oportuna es ¿cuál es mi responsabilidad personal en todo esto?, y más tarde recordar lo que hicimos, lo que hicimos nostros y los demás, porque como escribió el gran José Saramago. “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”. Así que ánimo y ¡vamos a por la prórroga!