Jueves, 2 de abril de 2020

Desinfecciones diarias del mobiliario urbano con un producto inocuo para personas y animales

El Ayuntamiento promueve esta importante labor en pasamanos, barandillas, vallados, manetas de contenedores y bancos, entre otros elementos

Uno de los operarios del servicio de limpieza realizando estas tarea de desinfección

El Ayuntamiento de Salamanca ha empezado la desinfección del mobiliario urbano, que se realizará a diario y que consistirá en el rociamiento de un producto inocuo para personas y animales, que actúa frente al coronavirus.

El producto desinfectante, de uso ambiental, se esparce mediante el uso de petacas en pasamanos, barandillas, vallados, manetas de contenedores, papeleras, apoyabrazos de bancos, entre otros elementos del mobiliario urbano que puedan estar en contacto con las manos.

La desinfección del mobiliario urbano es una medida de higiene más de las que ha adoptado el Ayuntamiento de Salamanca con motivo de la alerta sanitaria por coronavirus, con el objetivo de minimizar el riesgo de contagio.

En este sentido, cabe recordar que, desde el pasado día 12, el consistorio procede a la desinfección diaria de los autobuses urbanos. Los conductores disponen de gel desinfectante y están separados del resto de pasajeros a través de un film transparente; además el aforo de los vehículos está limitado a 20 personas, y el pago en efectivo no está permitido.

Del mismo modo, se han inutilizando los pulsadores de los semáforos temporalmente, de manera que funcionan como el resto de semáforos,  y se desinfectan las marquesinas de los autobuses todas las noches.

Además, se procede a la desinfección permanente de los vehículos de la Policía Local y de los Bomberos, cuyos interiores se limpian con ozono, y se desinfectan las dependencias municipales que continúan abiertas, con especial atención a los elementos de contacto, tales como manillas de puertas, teclados de ordenadores, suelos, aseos, o grifería, entre otros.

Asimismo, los centros escolares se desinfectan con limpiadores amoniacales y con lejía, especialmente las superficies de contacto, espacios comunes y zonas de paso habitual, así como los suelos, los patios y los cristales de los edificios.