Jueves, 2 de abril de 2020

"Coronavirus o Corinnavirus"

El  monarca Felipe VI no hizo ni una sola mención, ni metafórica ni indirecta, a la polémica  a us padre, el rey emérito Juan Carlos, que ha vuelto a poner en tela de juicio los manejos y el papel de la monarquía en España por sus ´donaciones´ a Corinna. Otra vez la Corona española en cuestión en medio de esta ´Corinnavirus´.  Entonces, ¿para qué salió a ´borbonear´ en todas las cadenas televisivas?

 Muchísima gente –sobre todo en las redes sociales– se ha mostrado defraudada e irritada por lo que consideran un "discurso frío y vacío" del rey Felipe VI. Otros, más leídos y bromeando, manifiestan que parte del mensaje del monarca es clavadito al de un libro llamado “Las Palmeras”. Vamos que ha hecho un plagio de padre y señor mío. O, a lo mejor, se calcaba a sí mismo porque apenas cambia el esquema del relato. Una veces el discurso versa  Navidad paras desearnos buenas fiestas sin mucha empatía. Hace dos años, apenas cambió una coma cuando alzó la voz contra ´la deslealtad inadmisible´ de la Generalitat de Catalunya. Ahora se centró, una vez más, en pedir unidad y confianza a los españoles para superar la crisis de la pandemia del coronavirus. 

Lástima que solo le faltó añadir a su austera narración–sin brillantez ni entusiasmo– la palabra ´Corinna´ (sin virus). Y prometer que se investigarían a fondo las más que presuntas corruptelas borbónicas “con sátrapas saudíes, sean pretéritos, eméritos o futuros”.

“Dejémonos de diferencias entre nosotros y vayamos a la guerra contra el Covid-19…”, vino a decir el rey Felipe. “Y no me vengáis con mandangas de lo mi padre y tal y cual. No está el horno de España para bollos con esto del confinamiento general y la jodida pandemia del corona virus”. 

                    Pero no hizo ni una sola mención, ni metafórica ni indirecta, a la polémica (del rey emérito, Juan Carlos) que ha vuelto a poner en tela de juicio los manejos y el papel de la monarquía en España por culpa de la Corinna. Otra vez la Corona española en cuestión en medio de esta ´Corinnavirus´. 

Entonces, ¿para que salió a ´borbonear´ en todas las cadenas televisivas?

Fue una tardía alocución, alejada de la ciudadanía, con una puesta en escena sobrada de posturas y gestos forzados, muy controlados, y poco naturales. 

 Y miles de españoles respondieron a esta perorata mediática televisiva, sin cercanía ciudadana y sin impacto emocional, con ruidosas y masivas cacerolada en los balcones de toda España.

“Esta es –decía en su discurso el rey–, una crisis muy seria y muy grave". Y apostillaba: “Todas las instituciones públicas están volcadas en resolverla, y todos los españoles pueden sentirse protegidos".

Pero eso es falso, pues millones de españoles se encuentran abandonados a su ´mala´ suerte, y por encima del buenismo voluntarista de algunos, apenas les está llegando soluciones prácticas para su escasísima economía o su precaria situación personal y familiar.

El Jefe del Estado erró al no referirse, en el mensaje televisado, a su posición en la otra crisis, desatada por los más que presuntos negocios turbios de su padre. Comisiones millonarias, regalos sospechosos, fundaciones oscuras, cuentas opacas, corrupción abuso del poder…

El juez español Manuel García Castellón, titular del juzgado de la Audiencia Nacional que abrió y archivó en 2018 una investigación sobre las cintas de Corinna Larsen en las que esta acusa al Rey emérito de tener cuentas en Suiza, ha solicitado al fiscal Yves Bertossa nuevos datos sobre la investigación que este lleva a cabo en Ginebra. Bertossa investiga un presunto delito de blanqueo de capitales de Larsen, la antigua amiga de Juan Carlos I, en relación con un supuesto cobro de comisiones ilegales por la obra del AVE a la Meca llevada a cabo por un consorcio de empresas españolas encabezadas por OHL. El asunto es muy serio y tiene más ramificaciones que empeorarían la situación procesal, en España y fuera de nuestro país y de la UE, del emérito Juan Carlos y su corte de asesores y amigotes/as.

Hace unos años la inviolabilidad de Juan Carlos I lo libró en España de que se investigaran sus cuentas, pero ahora el fiscal suizo Yves Bertossa ha seguido el rastro de Corinna y no va a dejarlo correr. El Rey emérito, creemos, que ha perdido esa inviolabilidad por asuntos y negocios privados sospechosos, moralmente,  y judicialmente, cuando abdicó como Jefe del Estado.

            

La Zarzuela no debe olvidar el lenguaje de las caceroladas: “Pedimos que la supuesta fortuna del rey emérito Juan Carlos –y de sus herederos –, investigada por la Justicia,­ se done –o se requise– para hacer frente a las  crisis del ´Corinnavirus´. Así sea.