Jueves, 2 de abril de 2020

Esclarecidos

Siempre aprendemos mucho escuchando la radio. En nuestro caso, su escucha continua, día tras día, viene de lejos. Cuando llama la gente de a pie y se expresa, percibimos ese rumor de la vida a ras de tierra, a ras de suelo, que tantas veces se silencia o pasa desapercibido.

            En estos días, en que todos hemos de realizar una obligada reclusión doméstica, debido al rapidísimo contagio del corona virus o COVID-19, para tratar de frenar su extensión y sus cifras considerables de contagio y de muertes, seguimos escuchando la radio, para ver cómo vive la ciudadanía tal experiencia extraordinaria.

            Unos –tal como se expresan– se apoltronan ante el sofá, con cerveza y bolsas de picoteo, sin ni siquiera ducharse ni quitarse el pijama. Otros llevan mal la presencia de los hijos pequeños, que, de continuo, piden calle.

            Pero habla un murciano e imanta enseguida la transmisión radiofónica. Dice que él se levanta se ducha, se viste adecuadamente, como si su día fuera a ser normal, porque no hay que vivir ni derrotados ni desastrados, sino –y esta es su hermosa expresión, utilizando un término que indica usan en su tierra para aludir a la presencia digna e higiénica de uno ante los demás– hay que estar ‘esclarecidos’.

            Enseguida nos gana la palabra. Esclarecidos. Esto es, dignificados, claros, luminosos. Algo que ya venía a expresar el refrán o paremia de otro modo: ‘El mal tiempo, buena cara’. Sí, nada de derrumbarse en el sofá y que allí nos las den todas. Hay que vivir esclarecidos.

            Porque todos tenemos una gran responsabilidad. Y, en estos días de vida interior (de un modo físico), tenemos que sacar partido a la circunstancia. Podemos leer, podemos conversar con los nuestros, podemos desarrollar actividades manuales (cada uno tiene sus predilecciones, sus habilidades), podemos ordenar todo aquello que tenemos pendiente y vamos dejando de un día para otro.

            Hemos de vivir esclarecidos, con ánimo, sin dejarnos derrumbar. Que es lo mismo que decir presentables, dignos, luminosos… Que es lo que venía a sugerir el murciano al que hace unos días escucháramos, en una llamada a un programa radiofónico, utilizando ese hermoso término, que viene a ser un hermosísimo sinónimo de dignidad y humanización.

            El virus pasará. El coste humano, sanitario, social, económico… habrá sido alto. Los sectores más frágiles de la sociedad, los que pierden su trabajo, los que tienen dificultades para mantener sus pequeñas empresas, los autónomos, los que se las ven y se las desean para salir adelante con sus pagos, con las hipotecas, etc., etc., todos esos sectores merecen protección social.

            Y todos –la sociedad entera– hemos de vivir esclarecidos en este tiempo excepcional de margen. Y todos hemos de salir –si sabemos sacar las adecuadas consecuencias de lo que nos está ocurriendo– más humanizados y más esclarecidos.