Jueves, 2 de abril de 2020

Cien relatos para compartir

Soñaba con este día y nunca pensé que fuera a llegar. Soñaba con él desde mucha distancia, cuando entraba en mi columna y sólo había una foto, un título, y lo veía tan emocionada, con lágrimas que querían navegar. En tonos naranjas, un león y dos niños, (siempre los niños), revoloteando todo en una nube de Insomnios y sueños que me hacían volar. Me frotaba los ojos, entonces los ojos se podían frotar, para ver si todo era imaginación o realidad. Y cuando los abría, algo enrojecidos, se daban un baño que en sales de alegría se querían inundar. Esos muelles que hacen tanto, desde entonces, mis zapatos bailar.

Soñaban mis letras encadenándose, jugaban felices al corro y se iban dispersando en círculos concéntricos, su eco llegaba lejos, diminuto, expandiéndose. Una voz de arrullo acunaba los sentimientos (qué cerca de todos mis fieles lectores siempre me siento).

Las palabras unen, se esparcen y riegan corazones, nos hacen fuertes, superan nuestros miedos, nos curan las heridas. Dicen que los poetas, quien lo fuere, existen para hacer ver lo real, para mostrar lo que existe, y ese es el gran oficio de escribir, recoger lo que ocurre y hacerlo ver, a veces para denunciarlo, a menudo para resaltarlo, porque el mundo es capaz de todo lo terrible pero también de lo más hermoso, y en esa búsqueda de la grandeza de lo pequeño, en ese encuentro, es cuando nace lo mejor que ofrecer.

Soñaba con este día, y lo soñé bello, alegre, desenvuelto, lozano, fresco. Nunca pude imaginar que estaría ahogado, teñido de negro. Porque hoy la tarea es recoger el sentir de la calle, los lamentos, hacerse eco… Ser generosa y dedicarlo a todos, solitarias las calles, amplio el recuerdo, mi abrazo cercano, los brazos abiertos.

Soñaba con que fuera fértil, ahora quiero que sea aliento.

Compartir por las redes, que se acerquen a un hueco, allí donde sean necesarios, mis relatos, mis denuedos, las inquietudes, los miedos, las esperanzas, los sueños, el pensar que se puede, que se consigue el intento, el soñar estar juntos, más unidos, haciéndolo todo más nuestro.

Los escritos piden alas, acompañar a las toses, las fiebres, los desalientos, los desánimos, las risas, los terrores, los esfuerzos, esperanzadas sonrisas, compartir es ahora el verbo.

Soñaba con este día. Y en silencio lo celebro, mis cien escritos de insomnios regados con tantos sueños.

 

Por favor, comparte con todos tus contactos; pon alas a mis cien escritos para que acompañen a quienes necesiten relajarse cuando estén agotados del trabajo al terminar su jornada, a quienes están confinados en casa o aislados en los hospitales. Que las palabras se vuelvan fuerza y compañía. Gracias a todos. Ánimo, que entre todos lo conseguiremos.

https://salamancartvaldia.es/col/394/mercedes-sanchez/p/0/

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