Jueves, 2 de abril de 2020

Altruismo y solidaridad

De los cuatro grandes afectos empático- sociales (Apego, Amistad, Sistema de Cuidados Y Altruismo) es una semana muy oportuna para dedicar está página al Altruismo. Justo cuando tantas personas demuestran su capacidad de altruismo o su solidaridad.

El Altruismo y la Solidaridad están muy relacionados, pero no son exactamente lo mismo. El Altruismo está preprogramado en algunas especies, también en la especie humana. Pero en los humanos no es una programación que nos determina, porque podemos volver la espalda a los demás.

Una conducta es altruista cuando se hace a favor de otra persona sin buscar una recompensa, aun que ésta pueda llegar por otras vías (sentirse buena persona, ganarse el cielo o ser reconocido). Conlleva dos cosas: ayudar a otras personas y no estar motivados por supuestos beneficios. Una radicalidad motivacional que no requiere la solidaridad y que no todos los investigadores reconocen su existencia, asegurando que, finalmente, el egoísmo siempre está presente.

¿Cree usted que existe el altruismo?

La conducta solidaria es más común y más humana, si se quiere. Saberse miembro de una comunidad, de una sociedad, de una familia, nos hace sentirnos responsables (es mi responsabilidad, por el lugar que ocupo en la sociedad, como ocurre hoy a tantos profesionales) y hasta generosos, cuando los demás nos necesitan (me entrego y no mido mis esfuerzos). Es una conducta relacionada con valores como la justicia (el derecho a la salud de los ciudadanos, por ejemplo) y la reciprocidad (hoy por ti, mañana por mí).

Ambas conductas pueden fundamentarse en creencias religiosas o humanistas, valores de ciudadanía y ética personal, social y profesional (como vemos esos días en los sanitarios, empleados de supermercados y tiendas, camioneros, policías, voluntarios de todo tipo, etc.)

Altruismo y Solidaridad se alimentan, especialmente, de dos factores empáticos fundamentales en la especie humana: (a) la capacidad mental de ponerse en el punto de vista del otro (persona contagiada o confinada o que vive en la calle, personas de más edad o  en especial riesgo, etc.) y (b) la capacidad  de compartir emociones y sentimientos (miedo, ansiedad, dolor, ahogo, etc.)  de las personas que necesitan ayuda.

Dejemos, por hoy, los errores cometidos por quienes nos gobiernan y por cierto feminismo instalado orgullosamente en el poder. Cuidado, que el poder es un gran mal menor en la especie humana.

Como usted ve, tenemos grandes noticias sobre los seres humanos. Estos días vemos confirmadas. Gracias a todos los que nos cuidan, también a los que aplauden estas conductas y cantan desde los balcones, cuidan a los peques y a los abuelos, porque alimentan nuestra esperanza en que, una especie tan extraordinaria, como la nuestra, acabe desarrollando sus mejores posibilidades. Solo nos hace falta usar la razón ética y la inteligencia emocional y social.