Sábado, 4 de abril de 2020

Un árbitro de fútbol se ofrece para que le insulten durante el confinamiento

 El gallego Jandro Castro publicó un tuit de corte humorístico, que se hizo viral: “Si estos días necesitas insultar a alguien para no perder tu estabilidad mental, háblame y te paso mi número”
Jandro Castro Alarcón, árbitro de Tercera división. Foto: @jandroaka

             Un árbitro de Tercera División lanzó un tuit que se hizo viral en horas, pensó en los movimientos de la sociedad originados una vez comenzó el período de confinamiento en los hogares frente al coronavirus, viendo que muchas personas se habían ofrecido para ayudar a sus vecinos. Desde psicólogos a abogados, hasta médicos especializados, se han ofrecido a resolver todo tipo de cuestiones para evitar el colapso de los centros médicos.

       El gallego Jandro Castro, dedicado al arbitraje futbolístico desde hace más de diez años, “se ha ofrecido paa recibír todo tipo de insultos durante este período”.Todo ello a través de un tuit de corte humorístico: “Si estos días necesitas insultar a alguien para no perder tu estabilidad mental, háblame y te paso mi número”.

       Dicho árbitro declaró a “El Desmaque”: “El tuit lo escribí después de ver que muchos decían cosas por el estilo de su trabajo”. La auténtica realidad ha sido que el árbitro ha recibido cientos de peticiones que tenían ganas de desahogarse como consecuencia del confinamiento. Tras el éxito conseguido, tuvo que poner un segundo tuit: “Viendo que esto sencillamente se ha ido de madre, mañana intentaré por todos los medios legales conseguir un número para que me hagáis llegar todo el amor. Comparto los mejores y nos echamos unas risas todos, que de eso se trata”. Tanto ha cundido el ejemplo que a las pocas horas apareció esta otra oferta: “Yo soy madre de árbitro que ha acompañado a su hijo a muchos partidos. También me ofrezco para que os “cagueis en la pu… madre de quien queráis. Estoy inmunizada”. (Sandra@Sestrader).

       Ahí tenemos cómo el fútbol puede constituirse, de pronto, como un bien público para ayudar a desahogarnos de nuestras angustias personales.