Miércoles, 12 de agosto de 2020

Reporte desde México

En México, el pasado fin de semana fue muy extraño: el gobierno empezó a tomar medidas contra el COVID-19… y la cabeza de ese gobierno, el presidente López Obrador, pareció retar a sus propios subordinados expertos en salud.

Y, para rematar, el máximo responsable respecto al coronavirus en México, el doctor López Gatell, hace un rato -escribo en lunes- dijo: “Aunque pase de los 60 años [López Obrador, presidente de México], no quiere decir que es una persona de especial riesgo. Casi sería mejor que padeciera coronavirus porque él, en lo individual, se va a recuperar espontáneamente y va a quedar inmune”.

No me lo estoy inventando, lo dijo y creo que es un gran resumen de un fin de semana peculiar, como les apuntaba en la entradilla.

Sábado y domingo se celebró un festival, el Vive Latino, en el que se juntaron cuarenta mil personas el sábado y otras tantas el domingo... mientras, en la misma ciudad, a poca distancia, se jugaban partidos de fútbol a puerta cerrada y la vida parecía normal en centros comerciales, transporte público…

Sin embargo, el fin de semana empezó dando a entender que la cosa se estaba complicando porque los responsables sanitarios, además de enfatizar la recomendación de "sana distancia" -no saludar de beso, evitar contacto, etc.-, se unieron con los responsables educativos -unos y otros dependientes, claro está, del presidente- y nos avisaron que se cierran las escuelas y centros educativos a partir del viernes 20...

Al mismo tiempo, el presidente participaba en varios mítines y reuniones donde abrazó y lo abrazaron, besó y lo besaron...

De hecho, en uno de esos eventos dijo que “no nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias... nada de eso”.

Como pueden comprender allá, aunque pueda salir a la calle, no estoy para muchas bromas...

Aunque este gobierno parezca un chiste…