Jueves, 16 de julio de 2020

Salud y negocios: ´eurovirus´

Numerosos neoliberales económicos –esos que están siempre reclamando más recortes públicos y cacareando que el Estado intervenga lo mínimo– ahora exigen la máxima intervención estatal contra el corona virus. La Sanidad española se ´salvará´, no gracias a ellos, sino a nuestros excelentes profesionales de la biomedicina y de centros sanitarios.

 

 

 

 

 

 Al fin, el Gobierno ha declarado el estado de alarma para contener la pandemia de coronavirus en España. La Constitución, art. 128, contempla este decreto, que da al Jefe del Estado la potestad de adoptar medidas extraordinarias como la limitación de la circulación de personas y vehículos, el requiso temporal de bienes –públicos o privados– o la intervención de fábricas, supermercados, aeropuertos, etc.

El Gobierno pondrá "todos los recursos del Estado para proteger mejor la salud de los ciudadanos". Serán medios "económicos, sanitarios, públicos, privados, civiles y militares". Y también en estos casos, la Constitución española permite que se pueda intervenir la sanidad privada y la industria farmacéutica para poner sus recursos al servicio de la pública. El decreto incluye el confinamiento en toda España y da amplios poderes de intervención al Gobierno. 

En España, la salud será un derecho, pero para ´muchos´ es más un negocio puro y duro. Con la pandemia del coronavirus –y antes cuando era solo epidemia–, bastantes empresas privadas de sanidad se han lucrado de la coyuntura social, alarmista, para generar publicidad de sus servicios médicos y hacer clientes. Ante este descalabro sanitario y miles de contagios, esas empresas buscan hacer pingues negocios. No sabemos la suerte que tenemos de no vivir en EEUU, por ejemplo, donde la sanidad no es ni universal ni gratuita.

Esas mismas compañías privadas han estado cobrando desorbitadas cantidades de dinero por pruebas del coronavirus. Pero, hipócritamente, derivaban a los pacientes a la sanidad pública cuando detectaban que no les iban a poder abonar sus elevadas facturas.  

 Hasta hace unos días, la situación de colaboración de la sanidad privada era escasísima y muy minoritaria, pero a raíz de la obligación de acatar el decreto del estado de alarma, es más proclive a cooperar, aunque sigue siendo no mayoritaria. 

Mientras tanto, la sanidad pública está trabajando a lo bestia, desbordados y exhaustos.

Un simple virus catarral-–el Covid-19– ha venido a demostrarnos que el sistema capitalista –sí, ese neocapitalismo económico– es la mayor falacia que engendró la tierra. Y que la colaboración, la solidaridad, y no la competencia y el enriquecimiento desorbitado, es lo que nos salva a todos/as.

Por ejemplo, los hospitales públicos madrileños –y de otras ciudades también– batallan con el ´jodido´ virus made in China al límite de su capacidad en urgencias y con gran escasez de recursos debidos a anteriores políticas rastreras. 

 La hipocresía y desfachatez de P. Casado es notoria, al pedir al gobierno más médicos, cuando el PP en cuatro años ha desmantelado la sanidad pública, fundamentalmente en Madrid. En la época de los recortes del Gobierno pepero de Rajoy, la Sanidad pública se llevó el mayor hachazo: tres millones de la sanidad madrileña se desviaron a financiar la caja B del PP madrileño. Es un ejemplo, pero hay más ´podas´ sanitarias y de dependencia en otras autonomías. Así andan ahora todas ellas, descabaladas haciendo frente a la calamitosa pandemia

.    Y ya que hablamos de Madrid, como la canción del ´flaco´ Joaquín Sabina (recupérate pronto, maestro), CCOO presentó un informe hace unos días sobre el gobierno de la Comunidad (PP y Ciudadanos) que mantiene cerradas 2.966 camas de hospitalización en Madrid. “Ese es el equivalente a las camas funcionantes de La Paz, Gregorio Marañón e Infanta Sofía”. Mortifican a los ciudadanos con más listas de espera, menos camas y poco personal. El Hospital Infanta Sofía cita para dentro de un año las ecografías, tiene poco más de 250 camas de hospitalización y un ala cerrada (Torre 4) desde su inauguración.

Numerosos neoliberales económicos –esos que están siempre reclamando más recortes públicos y cacareando que el Estado intervenga lo mínimo– ahora exigen la máxima intervención estatal contra el corona virus. La Sanidad española se ´salvará´, no gracias a ellos, sino a nuestros excelentes profesionales de la biomedicina y de centros sanitarios.

Los que han negado el control de los poderes públicos, esos patrioteros de hojalata, de banderías, pulseritas e himnos patrióticos, están a la espera, ansiosos, de que esa plaga vírica Covid-19, globalizada, provoque una crisis y recesión económica brutal, para luego recoger sus golosos beneficios.

 Pero al Consenso de Washington sobre el neoliberalismo global se lo puede llevar por delante un microbio. O tenemos servicios públicos de calidad o no habrá forma de protegernos de los riesgos globales. El neoliberalismo ha pretendido cargarse algo más que nuestros sistemas nacionales de salud.

Para fomentar las pocas bondades de nuestra sociedad diremos satisfactoriamente que, en varias autonomías, algunas cadenas hoteleras han ofrecido muy generosamente  a las Consejerías de Salud sus instalaciones para medicalizar camas y dependencias.

Pero hay muchos españoles, y para más inri, son políticos de la derechona española (PP, Cs y Vox) que deberían revisar sus conceptos de lo que significa la ´salud pública´. Y que deben admitir que cometieron grandes  errores al recortar presupuestos y privatizar hospitales, laboratorios e higiene sanitaria, etc.

Aquí tod@s luchamos para frenar el  contagio del coronavirus, pero un@s más que otr@s. Much@s seguimos apostando por la Sanidad, la Educación, la Dependencia, las Pensiones…, no como lucro, sino buscando el bienestar socioeconómico de las personas. Y desde aquí, en días como estos, deberíamos dedicar nuestro reconocimiento a las Mareas Blancas y a todos los movimientos cívicos que frenaron los intentos de desmantelamiento de nuestra sanidad pública.