Domingo, 29 de marzo de 2020

La amistad 

El apego nos vincula a la familia, cuidadores incondicionales, la amistad es un vínculo social más abierto, más allá de la familia, con fronteras más difusas (sabemos exactamente quienes son de nuestra familia, pero podemos tener dificultades para poner la frontera y el número de amistades). La amistad es un vínculo voluntario y recíproco, por lo que a los amigos tenemos que ganárnoslos. Las figuras de apego, las madres y padres, son incondicionales, por eso dicen a los hijos cosas maravillosas (“eres la alegría de la casa, el lucero del alba, etc.) y son el espejo incondicional. Los amigos y amigas son exigentes, exigen de forma explícita o implícita reciprocidad.

Por eso, en relación con las amistades, uno tiene lo que se merece. La familia nos viene dada, para bien o para mal.  Las amistades hay que ganárselas. Por eso son más vulnerables y cambiantes.

Esta exigencia de los amigos y amigas es fundamental en la socialización. Del apego nos da seguridad, incluso sin merecerla, si fuera el caso. Las amistades nos las merecemos. Una mezcla extraordinaria para que aprendamos a estar en sociedad, porque es un vínculo condicionado a que seamos buenos amigos o amigas.

Mientras el apego suele durar toda la vida, los cambios en las amistades son más frecuentes, por causas muy diversas.  Es un vínculo más vulnerable.

En determinados casos, las amistades se pueden convertir en figuras de apego; y no solo en el caso de las parejas sexuales estables, como comentamos en el texto de la semana anterior.

Las funciones de la amistad son esenciales, porque es la segunda red social después de la familiar. La falta de apego nos causa soledad emocional (sentimiento de abandono y falta de seguridad). Si no tenemos amigos y amigas sufrimos de soledad social (no tener compañeros y compañeras con quien comunicarnos, divertirnos, viajar, apoyarnos, etc.).

La comunicación con los iguales, más allá de la familia. es necesaria, para comprendernos e incluso compartir “buenos secretos”.

La construcción de la identidad de edad y generación (somos niños, adolescentes, jóvenes, adultos, viejos) cubriendo el ciclo vita con los iguales en edad. ¡Qué maravilla tener amigos de por vida!.

La exploración de la vida y las relaciones, los juegos, las fiestas, los noviazgos, etc., se hacen con los amigos y amigas, camino de una mayor autonomía. Los entrenamientos adolescentes y juveniles en la vida amorosa y en la formación de parejas se suelen hacer en el contexto de las amistades.

Con los iguales formamos grupos y asociaciones de todo tipo, en las que acabamos encontrando amigos y amigas.

Con las amistades entrenamos todo tipo de habilidades sociales y entrenamientos emocionales, capitales para la vida juvenil y adulta, así como para el trabajo en equipo y, en general, las relaciones sociales.

Tener una buena historia de apego y amistad son dos predictores de una buena vida sexual y amorosa, aunque en cuestiones humanas, como usted sabe, nunca hay un seguro a todo riesgo.

Es una fortuna haber tenido adecuadas figuras de apego y una buena historia de amistades. Espero que estos temas sean para usted una buena noticia.