Viernes, 10 de abril de 2020

El puente de Las Uces

El puente de las Uces se construyó entre 1887 y 1889, para lo que se emplearon 5.443 carros de piedra

Hace un tiempo, transitar por el noroeste salmantino planteaba muchas más dificultades de las que reviste en la actualidad. Y es que, cuando apenas había carreteras y los caminos eran los grandes protagonistas de nuestras comarcas, el invierno causaba estragos en las comunicaciones, con los ríos dificultando la comunicación cuando crecían y no se podían vadear.

Tal era el caso del río Uces, que a su paso por la localidad de Las Uces corría enfurecido durante el invierno, anegando y cortando la vía de comunicación entre Vitigudino y Aldeadávila de la Ribera, imposibilitando con ello el comercio y el trasiego de mercancías de manera directa entre dos de las principales localidades del noroeste salmantino.

Por ello, en el último cuarto del siglo XIX, diversos consistorios de la zona plantearon la posibilidad de erigir un puente de piedra en Las Uces que permitiese salvar sin problema el cauce del río Uces durante sus crecidas invernales y primaverales.

De este modo, elevaron a instancias políticas más altas la petición de dicho puente, pero el Gobierno central desatendió la petición, así que desde varios ayuntamientos de la zona empezaron a plantearse construir por ellos mismos el puente, tal y como indicaba el diario salmantino El Progreso el 3 de mayo de 1885, que recogía que el puente de Las Uces “hace mucho tiempo que se está pidiendo, aunque sin fruto, a los representantes del país, hasta que ya, visto que toda gestión es inútil y que la necesidad de éste se hace sentir más cada vez, es posible que los pueblos de las comarcas interesadas lo construyan por cuenta propia”.

Y así, tras haberse encargado un proyecto para la erección del puente, el 27 de noviembre de 1887, a las 12 de la mañana, se subastó en el ayuntamiento de Valsalabroso la construcción del puente de piedra de Las Uces, por un importe de poco más de 12.000 pesetas de la época, tal y como recogía el rotativo salmantino El Fomento.

Finalmente, en 1889 El Avanzado de Vitigudino enumeraba los datos exactos de las partes que habían aportado dinero para la construcción del puente de Las Uces, así como de las prestaciones que se habían dado, en cuanto a carros de piedra, para la erección de la infraestructura, por parte de diversas localidades.

En este sentido, cabe señalar que se emplearon un total de 5.453 carros de piedra para la construcción del puente, que en su mayor parte fueron facilitados por la localidad de Las Uces, que con 4.500 carros contribuyó decisivamente a la creación de dicha infraestructura en su territorio. Asimismo, la cabecera del municipio al que pertenecía Las Uces, es decir, Valsalabroso, fue la siguiente en número de carros aportados para la causa, con 332, mientras que Barceíno aportó 300.

Por último, Villar de Ciervos (actual Villar de Samaniego) contribuyó con 140 carros de piedra a la construcción del puente de Las Uces, haciendo lo propio Robledo Hermoso (con 100), Barceo (con 50), La Vídola (con 20) y Valderrodrigo (con 10).

En cuanto a aportaciones de dinero para sufragar todos los gastos de material y mano de obra, la Diputación de Salamanca fue la institución que más aportó, donando 10.000 pesetas para ello, seguida del Ayuntamiento de Vitigudino, con 1.000 pesetas.

Asimismo, otros municipios directamente afectados en la ruta de la Ribera hacia Vitigudino, se implicaron también, en mayor o menor medida, de cara a hacer posible la construcción del puente de Las Uces, siendo el caso de Pereña (que aportó 300 pesetas), La Peña (250 pesetas), La Vídola (200 pesetas), Valsalabroso (150 pesetas), Aldeadávila (125 pesetas), Fuentes de Masueco (50 pesetas), Masueco (50 pesetas) y Cabeza del Caballo (25 pesetas)

Por otro lado, llama la atención que otros municipios que no se encontraban en la ruta principal afectada directamente por el puente, decidieron hacer también su contribución para facilitar la construcción de dicha infraestructura en Las Uces, siendo el caso de Guadramiro, que aportó 50 pesetas de la época, o Valderrodrigo, que donó  25 pesetas.

De esta manera, con aportaciones de Vitigudino, la Diputación, y diversos pueblos ramajeros y riberanos, el puente de piedra de Las Uces pudo convertirse en realidad a finales del siglo XIX, ayudando a conectar mejor internamente el noroeste salmantino.

Hoy, el viejo puente de piedra tiene un hermano en paralelo, que hace años le sustituyó en la ruta de Vitigudino a Aldeadávila, facilitando que ésta pudiese transitar por el exterior del casco urbano de Las Uces. No obstante, el antiguo puente aún sigue en pie, con un uso más local, quizá queriendo agradecer tantos carros de piedra de Las Uces que le dieron vida, siendo aún testigo del devenir diario de las tierras de La Ramajería.