Viernes, 10 de abril de 2020
Béjar al día

Día Internacional de la Mujer, jornada reivindicativa en las calles de Béjar

Amdeve organiza la concentración que ha tenido lugar en Béjar, en una jornada que concluye con la lectura de un manifiesto de la lucha feminista por la igualdad

Concentración en Béjar en el Día Internacional de la Mujer

Día Internacional de la mujer, una jornada de reivindicación en todo el mundo y también en las calles de Béjar, con la manifestación organizada por la Asociación de Mujeres Deobriga Vetonum (Amdeve), y la lectura de un manifiesto con el que se trata de remover conciencias, gritar para evitar que nos silencien y buscar apoyos contra el machismo que nos anula, nos invisibiliza y nos mata.

Hoy la sociedad se viste de morado, en un imparable avance en el que las mujeres reclamamos nuestro espacio en todos los ámbitos de la sociedad, y en el mundo. Hemos visto estos días a mujeres de toda clase y condición reivindicar sus derechos, hasta las mujeres del ámbito de la iglesia católica se han manifestado contra el patriarcado que las relega y los pueblos se levantan para acabar con la gran presión social a la que están sometidas las mujeres del mundo rural.

Queda mucho por hacer para lograr una sociedad justa y luchamos una a una, pero amparadas en que somos la mitad, una mitad que se levanta contra las desigualdades y la violencia. Exigimos los mismos derechos que los hombres disfrutan desde hace siglos, reivindicamos nuestro trabajo en igualdad de condiciones, queremos legar responsabilidades asumidas por roles de género que nos hacen sentir culpables y poco valoradas; avanzamos para dejar a nuestros hijos un mundo en igualdad.

Hoy se conmemora y recuerda el 8 de marzo de 1875, cuando cientos de mujeres trabajadoras del textil en Nueva York, salieron a las calles para protestar por cobrar menos de la mitad del salario de los hombres haciendo los mismos trabajos. La manifestación se saldó con 120 mujeres muertas, lo que unió a estas mujeres para fundar el primer sindicato femenino.

El 25 de marzo de 1911  un fuego originado en una fábrica textil también en Nueva York, acabó con la vida de 146 mujeres. Los empresarios de la fábrica habían sellado puertas y salidas para evitar que las empleadas robasen, lo que provocó la gran tragedia y que naciera el Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras Textiles.

Amdeve lidera y representa en Béjar esa lucha feminista, unas pocas mujeres que ofrecen su tiempo, su trabajo y en muchas ocasiones su dinero, para organizar programas de prevención de violencias machistas, para atender a las mujeres más vulnerables, para ayudar en la educación en igualdad y trabajar junto a colectivos de profesionales, abordando una igualdad integral en todos los ámbitos. Una gran labor en la que muchas veces se han encontrado muy solas, y que desde estas líneas hoy, Día Internacional de la Mujer, queremos poner en valor.

MANIFIESTO 8M 2020 - AMDEVE BÉJAR

Otro 8 de marzo más nos reunimos para reivindicar, para seguir luchando por alcanzar el espacio que nos corresponde en la sociedad, en el mundo.

Otro 8 de marzo que salimos a las calles a gritar porque estamos cansadas de que nos silencien, y ya no más.

Otro 8 de marzo que seguimos removiendo conciencias, que hacemos tambalear los cimientos del patriarcado.

Otro 8 de marzo que denunciamos el machismo porque ya no se puede ocultar por más tiempo.

Una persona feminista es aquella persona que cree en la igualdad social, política y económica de los sexos. Es por lo que llevamos luchando tanto tiempo. Estamos desmontando el sistema de privilegios patriarcal y androcéntrico, para lograr la igualdad y, al final, la equidad; para lograr que las mujeres nos quitemos esas cadenas que nos han impuesto y dejemos a un lado la doble jornada laboral; los cuidados para terceros y pensemos en nuestros propios cuidados; el techo de cristal que nos impide ascender sin ser cuestionadas; la brecha salarial que nos hace trabajar gratis más de 1 mes al año; las milongas sobre los vientres de alquiler; y la opresión y dominación disfrazadas de libertad sobre nuestros cuerpos…

Es feminista todo aquel hombre y aquella mujer que dice “sí, hay un problema con la situación de género hoy en día y tenemos que solucionarlo, tenemos que mejorar las cosas”. Porque no podemos olvidar que el género es una construcción social y cultural que se basa en nuestras diferencias sexuales y que nos indica cómo debemos sentir, pensar, actuar, comportarnos, de forma diferente, los hombres y las mujeres.

Este 8 de marzo, y el resto de días, seguimos alzando nuestra voz para que quede claro que:

Los cuidados no corresponden exclusivamente a la mujer. Nosotras no estamos mejor capacitadas para hacerlo por el hecho de ser mujeres. Es una falacia que el patriarcado nos ha metido en la cabeza y que a algunas personas les viene muy bien para quitarse responsabilidades y seguir manteniendo privilegios de dominación y sumisión.

Tenemos que dejar de ser una sociedad cítrica, como decía Soledad Murillo este miércoles en Béjar. Desterremos el mito del amor romántico y de la media naranja que nos hace querer relaciones sentimentales utópicas e ideales. Las historias de Disney son eso, historias imaginadas en un mundo de algodón. Trabajemos estar bien, sentirnos bien para encontrar un compañero o una compañera de viaje que nos haga sumar, nunca restar; que nos vea como una igual, que aporte, que nos acompañe, que nos apoye, que camine a nuestro lado.

Tenemos que centrarnos y pensar con detenimiento en la casuística particular de las mujeres que residimos en el medio rural. Nos tienen que dar soluciones reales y efectivas, escuchándonos, comprendiéndonos y permitiéndonos hablar en aquellos lugares donde se deciden los grandes asuntos, en los lugares de poder.

De igual modo, se tienen que tener en consideración las características singulares que tienen las mujeres con discapacidad. Hay que escucharlas y tenerlas en cuenta para saber cuáles son los problemas reales que sufren para crear y hacer ejecutar medidas que sean realmente efectivas para acabar con la desigualdad y la discriminación.

Somos mujeres diversas, tenemos características particulares que nos hacen únicas; y eso debe ser tenido en cuenta. La interseccionalidad, al igual que la perspectiva feminista, tiene que estar presente en los estudios, en las actuaciones, en las medidas, pues su objetivo es exponer los distintos tipos de discriminación y desventaja que se producen como consecuencia de la combinación de identidades. La interseccionalidad busca abordar las formas en las que el racismo, el patriarcado, la opresión de clase y otros sistemas discriminatorios crean desigualdades que estructuran las posiciones relativas de las mujeres.

Nunca olvidemos que la diversidad suma, nunca resta. Hay múltiples formas de ser mujer, al igual que hay distintos tipos de ser hombre.

La violencia sexual nos afecta a las mujeres y, en mayor medida, a las mujeres que están en situaciones más vulnerables: mujeres migradas, trabajadoras domésticas, mujeres con discapacidad, mujeres tuteladas, mujeres con problemas de salud mental. Exigimos movernos en libertad por todos los espacios, tanto públicos como privados, a todas las horas. Denunciamos que la justicia patriarcal no nos considera personas de pleno derecho y nos culpabiliza y responsabiliza si somos víctimas de violencia sexual, exonerando al verdadero culpable: el agresor. Luchamos por una sociedad que respete y valore la diversidad funcional, la diversidad sexual y la identidad sexual. Nuestros cuerpos no son mercancía ni objetos a los que cosificar y usar como reclamo.

Señalamos y denunciamos el castigo que recae sobre nosotras por nuestra diversidad, por nuestra edad, por ser migradas, por estar racializadas, por tener discapacidad o poseer una imagen que está alejada de la normatividad. Porque, ¿qué es ser normal?

Luchamos porque los trabajos a los que accedemos no estén marcados por la temporalidad, la precariedad, la incertidumbre, los bajos salarios, las jornadas parciales que no deseamos, la brecha salarial y el techo de cristal. Queremos que se visibilice y se reconozca el valor y la dignidad del trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres, así como los derechos de quienes los realizamos, para que se asuma la corresponsabilidad por parte de todos los hombres, la sociedad y el Estado. El trabajo de cuidados debe ser reconocido como un bien social de primer orden; siendo una aportación fundamental que desde siempre hemos hecho las mujeres y que no se nos ha reconocido.

Nos declaramos antirracistas, porque formamos parte de una sociedad diversa, multicultural y con una trayectoria de convivencia de distintas personas y culturas desde hace siglos. Estamos en contra del racismo y la xenofobia que se está acomodando en nuestra sociedad.

Exigimos que la perspectiva feminista sea transversal a todas las disciplinas y a todos los niveles. Queremos una educación libre, que hable de la igualdad entre hombres y mujeres, que reconozca el papel que las mujeres han tenido en la historia; que se base en el respeto a la diversidad en todos sus aspectos; queremos una educación afectivo-sexual que esté incluida en el currículo escolar y sea integral, libre de estereotipos sexistas, racistas y LGTBIfóbicos. Una formación afectivo-sexual que nos permita desarrollarnos en la diversidad, sin miedos, ni complejos, sin reducirnos a meros objetos carentes de placer y deseo para, así, poder evitar las agresiones sexuales.

Queremos un feminismo que se encargue de abrir caminos e invite a pasar de un lugar inhóspito a otro que realmente queramos habitar, un lugar en el que sea posible respirar.

Porque “vivas nos queremos”, “si tocan a una, nos tocan a todas”, “ni una menos. Ni una más”. Porque la “revolución será feminista, o no será”.

Como dijo Rosa de Luxemburgo: “Feminismo o barbarie”.