Vuelve el olmo lentamente y el chopo se va

Hace unos meses la tarea de “despejar” el puente romano y la antigua fábrica de harinas concluyó de una forma un tanto inadecuada.

“El Ayuntamiento de Salamanca impulsa la Estrategia de Infraestructura Verde con la plantación de otros 120 olmos autóctonos resistentes a la grafiosis en trece zonas de la ciudad” (…) “donados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, al igual que los 93 olmos plantados el año pasado”. Eso dice el amago de nota aparecida en el apartado de Medio Ambiente de la web municipal esta semana. Confiemos en la supervivencia de todos los de 2019. Vuelve este entrañable árbol para mucha gente, tras su devastadora enfermedad, aunque tardaremos años en ver ese gran porte disfrutado en el pasado.

La adelantada primavera pone más color a la Plaza del Oeste. Lástima de exceso de calzada.

Estupenda la cooperación de administraciones para llenar de verde el paisaje urbano, tan necesario para combatir la contaminación y paliar el Cambio Climático. Lamemtablemente no se acompaña de decisiones sobre movilidad menos atentos hacia el vehículo privado. Lo que ya no tengo tan claro es eso de la Estrategia Verde, de momento se evaporan demasiados árboles maduros, como antes. Y la reposición de desaparecidos años atrás no se aprecia en demasiados sitios, como evidencian alcorques “históricamente” vacíos o tapados. También se mantienen extensas praderas con solo césped, tan complicado para una tierra no sobrada de agua precisamente. Al ritmo de la plantación de olmos, la posibilidad de revertir la situación parece lejana en el tiempo.

Testigos de la última tala. En algunos tocones sí se aprecia el mal estado de algunos árboles.

No sé si uno de los criterios de la Estrategia tan publicitada es la de ir eliminado árboles, ya maduritos, en las orillas del rio. O si ha adoptado esa costumbre municipal de los últimos años. Da la sensación que se utiliza cualquier justificación para ir “destapando” el puente romano y algún edifico del entorno. Hace no mucho tiempo tuvimos una nueva oportunidad de comprobarlo.

Arriba los árboles están más proximos al puente romano que en la imagen de abajo, tras la última intervención.

Desde luego está muy bien eliminar todo árbol en mal estado, cuyo mantenimiento no aporta ningún beneficio y puede generar graves problemas como hemos visto últimamente. Pero existe cierta fijación con el espacio entre los puentes romano y Enrique Esteban. Y en el entorno del romano el criterio termina siendo un tanto extraño: las plantas enfermas suelen estar cerca del puente. Aunque a veces los tocones no den pistas sobre posible enfermedad, pero para eso están los técnicos municipales. Por cierto, ¿no podían, de paso, limpiar la aceña entre el abandonado molino (cuya rehabilitación se esfumó en el tiempo) y la antigua fábrica de harinas hoy casino?

Se ve la línea de la aceña, “coronada” por abundante vegetación que también se encuetra entre sus piedras. ​

Sigo observando una política de espacios verdes similar a la de antes de la Estrategia. Entiendo que se necesita tiempo, pero se podían ir advirtiendo cambios en aquellos sitios desprotegidos de sombra, tan abundantes en Salamanca. Hay demasiadas plazas duras, amplias aceras donde no molestarían o anchas medianas, además de las praderas o los alcorques vacíos señalados.

En la última tala junto al puente romano se les escapó este, que no ha resistido a las recientes inclemencias del tiempo.

Y por no mencionar las especies elegidas para ser plantadas, empezando por ese césped un tanto inadecuado para el clima salmantino. O los árboles que alcanzan gran porte rápidamente, pegados a las casas frente a arbolitos de diseño en espacios amplios. Y no entremos ya en lo de autóctonas o adaptadas con alguna experiencia rápidamente eliminada. Va siendo hora de poder apreciar en nuestras calles el cambio que debe suponer la Estrategia de Infraestructura Verde.