Sábado, 30 de mayo de 2020

La polémica está servida

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Estamos en los prolegómenos del Día Internacional de la Mujer y los mensajes que se están enviando desde el movimiento feminista están poniendo muy nerviosos a los sectores trogloditas de la derecha política y social española. “Sola y borracha quiero llegar a casa” es un mensaje que puede resultar provocativo e incluso irreverente, pero quienes tanto se alarman por ello admiten, sin ambages, que los hombres sí pueden llegar solos, locos o cuerdos, ebrios o abstemios, de un partido de fútbol o de un prostíbulo; en cambio, para estas mentes retrógradas, las mujeres, no sólo no deben volver solas a casa, sino, como han dicho algunas “políticas” de la talla de Begoña Villacís: “no quiero que mis hijas salgan solas”. ¿Y sus hijos sí?. Evidentemente cuando son menores de edad y no tengan una autodeterminación libre y consciente, ni los niños ni las niñas deben regirse solos sin la tutela de sus progenitores o responsables. Que los partidos políticos conservadores aprovechen ese mensaje emitido desde el Ministerio de Igualdad para decir que se está fomentando el consumo de alcohol por parte del gobierno, es muy ruin y mezquino y sólo demuestra la desorientación que tienen cuando no ostentan el poder (que es su único objetivo).

Parece que han olvidado aquél mensaje de Aznar -cuando se burlaba de las campañas de seguridad vial del gobierno de Zapatero, en 2007- en el que denunciaba que nadie le tenia que indicar “las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber, déjame que las beba tranquilo” o cuando Rajoy proclamaba a los cuatro vientos el famoso “viva el vino”. Parece que sus mentes no recuerdan el choque que provocó con tres vehículos aparcados Miguel Ángel Rodríguez, ayer portavoz del gobierno de Aznar y hoy jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando llevaba una tasa de alcohol cuatro veces superior a la permitida, obtenida en un control de alcoholemia que le hicieron después del accidente. Y parece, por último, que ya no se acuerdan de aquél control de alcoholemia que realizaron al entonces magistrado del Tribunal Constitucional, Enrique López, hoy consejero de la Comunidad de Madrid (gobernada por el PP de Díaz Ayuso, apoyada por el Vox de Rocío Monasterio, la que firmaba planos de arquitecta sin serlo) cuando iba conduciendo su moto sin casco, en el que también cuadruplicó la tasa de alcohol permitida.

Mantener ese monolítico y arcaico discurso es seguir amparando “sine die” una sociedad machista en la que el hombre es libre e independiente y la mujer debe ser tutelada, amparada, protegida y acompañada, porque, desde esa trasnochada concepción, la mujer es la princesa por la que los hombres deben, incluso, batirse en duelo para “poseerla”, como si de una estatua de porcelana se tratara.

No obstante, este año, tanto PP como Ciudadanos van a participar en las manifestaciones feministas del 8 de marzo, lo que demuestra que siempre andan “a remolque” de las políticas de la modernidad y del progreso. Esta afirmación está apoyada en datos empíricos fácilmente comprobables. Si realizamos un bosquejo histórico de las actuaciones de la derecha política en estos menesteres comprobaremos que, en 1981, por ejemplo, se opusieron a la ley del divorcio del último gobierno de UCD; en 1985, a la primera ley de despenalización del aborto consentido: la que lo regulaba por el sistema de indicaciones: ética, terapéutica y eugenésica; en 2005, a la ley que reguló el matrimonio entre homosexuales; en 2010 a la nueva regulación de la interrupción voluntaria del embarazo por el sistema de plazos, en el que la mujer, de acuerdo a la Sentencia del Tribunal Constitucional 53/1985, en virtud de su “autodeterminación consciente”, pueda decidir dentro de un plazo -las 14 primeras semanas de embarazo-, sin interferencias, aunque sí con información y asesoramiento, su libre decisión de continuar o no con su embarazo. Se opusieron frontalmente a estas leyes sociales necesarias, pero después, cuando tuvieron la oportunidad de gobernar, incluso con mayorías absolutas, no reunieron el valor suficiente para derogarlas. Lo mismo ocurrirá durante la presente legislatura en la que hace unos días el Congreso de los Diputados ha dado un amplio apoyo (menos el PP y VOX) a la proposición de ley del grupo socialista, que regulará la eutanasia.

No esta mal que rectifiquen y acudan a las reivindicaciones del 8 de marzo, “nunca es tarde si la dicha es buena”, dice el refrán, aunque la “feminista amazónica”, como se define ella misma, la aristócrata y diputada del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo y la no menos “prestigiosa” presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, opinen lo contrario. Admitir la disidencia, aunque sea dentro de una misma organización política, siempre es bueno y saludable.