Las manchas de Menchón

Manuel Menchón, director del documental sobre Unamuno que se presentaba hace unos días en el Ayuntamiento

Manchar es deslustrar un objeto, persona, familia o linaje, pero también manchar es desfigurar la historia o dar brochazos a la verdad con desaciertos, aunque se haga sin intención premeditada de engañar, sino por ignorancia, atrevimiento intelectual o carencia del rigor científico que debe acompañar a toda investigación.

No es complaciente decir lo que a continuación se delata, pero el compromiso incuestionable de Unamuno con la verdad, -por encima de la paz-, nos obliga a ello, impulsados por una fuerza instintiva e irrefrenable de hacerlo, conscientes que su difusión no tendrá el alcance que las erróneas afirmaciones de don Manuel Menchón han tenido.

Este joven director de cine que ya puso en pantalla la estancia de Unamuno en una fuerte-ventosa isla y su intervención en el Paraninfo universitario el 12 de octubre de 1936, ofreciendo su imaginativa visión personal de los hechos, discordante con la realidad de los mismos.

Ahora este cinematográfico director anuncia un documental sobre los últimos años de Unamuno, sin revelar sus secretos, pero con la promesa de ofrecer documentos gráficos, sonoros y visuales inéditos, que pondrán blanco sobre negro en determinados aspectos de la vida de don Miguel que hasta ahora han sido deformados por los divulgadores.

El proyecto del señor Menchón alentó mi ánimo y despertó el entusiasmo, creando unas expectativas que el pasado miércoles día 26 se vieron parcialmente defraudadas por las declaraciones que realizó en el salón más noble de nuestro Ayuntamiento ante las autoridades locales, medios de comunicación y selectos invitados, entre los que no me encontraba, lo cual no ha impedido ver las imágenes que presentó y oír sus palabras en el reportaje difundido por Internet, a través de You Tube, publicadas inicialmente por un periódico digital local.

En las pocas palabras que pronuncia el director durante el minuto y treinta y tres segundos de emisión que dura el corto, no explica el momento al que se refieren las imágenes, pero sí afirma categóricamente: “Esta persona que aparece central, que es Indalecio Prieto, presidente de la República. Y aquí viene Unamuno […] Va con su bastón. Esa toma nunca se ha visto antes”.

Ignoro si alguien intervino en el acto del Ayuntamiento para advertir al señor Menchón de sus errores, pero no se necesita ser un experto para saber que Indalecio Prieto no fue presidente de la República, ni siquiera estuvo presente en los actos a que se refieren las imágenes, a pesar de citarlo dos veces como participante en las mismas. Tampoco este falso presidente va delante de Unamuno en el recorrido, pues el suplantado Alcalá Zamora camina junto a él.

Por otra parte, la afirmación de que las imágenes mostradas no se han visto nunca, puede desmentirla cualquiera de los que asistieron a la presentación en el teatro Liceo del reportaje “Unamuno en alto soto de torres”, que la Asociación Amigos de Unamuno realizó con el generoso patrocinio del Ayuntamiento de Salamanca, lo que da un punto de insolente descaro hacer esa afirmación ante quienes patrocinaron hace tres años la reproducción, emisión y difusión de las imágenes que el señor Menchón ha presentado el miércoles como inéditas.

Tales errores en quince segundos de emisión nos obligan a poner en cuarentena toda la ilusión que tenemos en el proyecto que nos viene anunciando don Manuel Menchón Romero desde hace largo tiempo, aunque sin negarle el voto de confianza que merece hasta que tengamos ocasión de ver su trabajo en la pantalla.