Casa para inmigrantes en Chamberí

Debe ser conocido en Salamanca que hay una casa para personas sin techo en Chamberí. Es la casa de Antonio Romo, con ochenta años lleva toda la vida acogiendo personas inmigrantes que no tenían cabida en ningún otro sitio.

Desde los mil caminos de Ghana, Nigeria, Honduras, Marruecos, Pakistán. Son personas a las que una ley de arraigo, a mi juicio sin sentido, les  impide  trabajar después de tres o más años en los que intentan legalizarse sin posibilidad de trabajar legalmente.

No son vagos mantenidos que quiten el trabajo a nadie. Al contrario, están trabajando de pastores, de queseros y de horticultores para autoabastecerse y ayudarse entre ellos. La mayoría son jóvenes con grandes capacidades, otros sufren las secuelas de una lucha desigual contra las injusticias y la desigualdad de oportunidades.

Todo este proyecto ha sobrevivido durante más de medio siglo con el voluntariado de Antonio Romo, Carmina su hermana, Paco Buitrago, Chuchi, … Además de la gran labor del ropero con las admirables señoras.

A día de hoy esos chicos viven solos en la casa con tres responsables de ellos mismos y con la colaboración  de integradores sociales titulados en la Casa Escuela Santiago Uno y colaboración un día a la semana de maestras jubiladas del colegio Calasanz.

Considero que este proyecto innovador y solidario debe tener el mismo apoyo por parte de las administraciones como otros de fines similares.

El Ayuntamiento de Salamanca debe saber que estos chicos que estudian y trabajan sin derecho a un contrato o posibilidad de carnet de conducir. Necesitan comer, desplazarse, atención médica,… ¿Qué sería de ellos si se cerrara esta casa?.

Por otra parte la Diputación y la Junta de Castilla y León tienen una realidad de la que presumir. Desde que está colaborando la Casa Escuela Santiago Uno, estos jóvenes conviven trabajando en Gomecello con chicos y chicas de protección cuidando las ovejas y haciendo quesos. También comparten clases de fabricación mecánica en la Formación Profesional Básica en el Centro Integrado de FP Lorenzo Milani para sacar la ESO.

Estos pioneros de la integración y desarrollo rural necesitan los recursos  que se desperdician en proyectos ficticios que lucen en el papel pero no llegan a los que realmente podrían repoblar los pueblos. Ya sean jóvenes españoles o inmigrantes.

Emprendeduría hay,  sólo se necesitan aproximación de oportunidades. Ya lo reclaman los agricultores españoles. Se requiere una distribución equitativa de los recursos. Se pierde el dinero en mareo de objetivos que más parecen proclamas ideológicas fuera de la vida de los trabajadores. Sobran consejeros y opinadores y necesitamos recompensar a los que sudan y se dignifican cada día. No puede ser más rentable una renta mínima que un jornal de pastor u hortelano.