Domingo, 12 de julio de 2020

El discurrir y el discurso de las vías pecuarias - 24

Las vías pecuarias: Prfoblematica actual – 1 
Cañada en Salmoral

El principal problema que afecta a las vías pecuarias, en pocas palabras, es el del general deterioro, abandono y, a veces, intrusión y ocupación indebida de estos caminos seculares. Basándonos en los estudios que sobre vías pecuarias se vienen realizando, se puede afirmar que una cantidad significativa de tramos de las mismas se han perdido por diferentes causas Si bien, este porcentaje de pérdidas no se ha podido determinar con exactitud, se podría estimar que se encuentra en torno al veinte por ciento. Estamos asistiendo, pues, a cuantiosas pérdidas de un dominio que es patrimonio de todos y que la Ley define como “imprescriptible e inalienable”.

Entre las principales razones a que obedece este proceso de destrucción hemos de destacar siguientes:

  • Ocupación por cultivos.
  • Edificaciones ilegales.
  • Usurpación por cerrado de fincas y otro tipo de vallado.
  • Vertido de escombros y basuras.
  • Fenómenos de concentración parcelaria.
  • Circulación incontrolada de vehículos motorizados.
  • Irrupciones por parte de embalses.
  • Solapamiento y seccionamiento provocado por todo tipo de carreteras y líneas de ferrocarril.
  • Aprovechamiento de los pastos por parte del ganado estante.
  • Explotaciones mineras.
  • Crecimiento de las ciudades y proliferación de urbanizaciones para segunda residencia, etc.  

Queremos hacer notar aquí, que vías pecuarias y trashumancia son dos términos estrechamente vinculados. Con ello queremos decir que la reciente historia ha demostrado cómo la disminución del tránsito ganadero por las vías pecuarias ha provocado su abandono físico y administrativo y, como efecto boomerang, su menor uso. Todo ello lo que provoca, no es sólo la usurpación de un bien público, sino el desánimo de muchos ganaderos trashumantes por continuar su peculiar y ecológico aprovechamiento de los recursos naturales.

Son muchos los pastores y vaqueros que a lo largo de estos últimos años nos han confirmado su deseo de continuar con estas tareas, y no es el dormir al raso, ni las tormentas, ni el polvo del camino lo que les retrae; es el asfalto, las discusiones con propietarios, automovilistas, los desvíos repentinos e inesperados, las zanjas, las basuras... lo que les impide transitar por unas vías pecuarias descuidadas y en ocasiones infranqueables.

Porque no olvidemos que trashumancia es ecología y es economía. Es decir, mover a los ganados resulta en muchos casos más barato que tener que echarles de comer durante todo el año, y porque además, viajar a pie resulta mucho menos costoso que transportar las reses en camión o en ferrocarril.

Sin pretender incurrir en modelos antidesarrollistas, pero sí como llamada de atención frente al abandono que están sufriendo estas vías, cabe mencionar como importante responsable de su deterioro la ejecución de numerosas obras públicas de distinto carácter.