Viernes, 28 de febrero de 2020

La Mesa del Voluntariado de Salamanca renueva su compromiso con la ciudad

Pretende mantener un espacio de reflexión y coordinar la acción de las personas que colaboran en estos ámbitos en la ciudad

La concejal de Voluntariado, Almudena Parres, la vicerrectora de Estudiantes de la USAL, Ana Belén Ríos, el vicerrector de Estudiantes de la UPSA, Juan Manuel Castro, la presidenta de la Red de Voluntariado de Salamanca, Rosa Hernández, el presidente de l

Ayuntamiento de Salamanca, Universidad de Salamanca, Universidad Pontificia, Red de Voluntariado Social, Asociación Salmantina de ONGD y Programa de Voluntariado Joven de la Junta de Castilla y León han renovado su compromiso como miembros de la Mesa del Voluntariado de Salamanca.

Este grupo se constituyó en octubre de 2016 como "un espacio de reflexión y de coordinación que promueve, sensibiliza y visibiliza la aportación altruista en acciones realizadas a través de entidades de voluntariado en la ciudad".

Ahora, para su renovación, han presentado su rúbrica la concejal de Participación Social y Voluntariado, Almudena Parres, la vicerrectora de Estudiantes y Sostenibilidad de la Universidad de Salamanca, Ana Belén Ríos, el vicerrector de Internacionalización y Estudiantes de la Universidad Pontificia de Salamanca, Juan Manuel Castro, la presidenta de la Red de Voluntariado Social de Salamanca, Rosa Hernández, el presidente de la Asociación Salmantina de ONGD, Manuel Rodríguez, y Héctor Castro, como representante del Programa de Voluntariado Joven de la Junta de Castilla y León.

La Mesa de Voluntariado de Salamanca tiene como principales objetivos mantener un espacio de reflexión y establecer mecanismos eficaces de coordinación de la acción del voluntariado en la ciudad, con la promoción y el fomento de la participación de los ciudadanos en actividades altruistas y solidarias.

Para ello, las entidades firmantes del protocolo de colaboración, entre las diferentes acciones que desarrollan, se comprometen a facilitar la incorporación en organizaciones de voluntariado a las personas que lo deseen y dar una mayor visibilidad al trabajo y los resultados obtenidos en las actividades que realicen.

El protocolo firmado tiene una vigencia de un año y puede ser prorrogado anualmente, mientras cualquiera de las partes no proceda a desistir formalmente, mediante escrito, con dos meses de antelación a la finalización de su vigencia o de alguna de sus prórrogas.