Martes, 18 de febrero de 2020

Música para un cine olvidado

El documental Sesión Salvaje se encuentra de gira por el país, como si de una banda mítica se tratase. Y de eso se trata. De un buen montón de gente, películas y momentos míticos. Rock & Roll. Esperábamos ansiosos su llegada a Salamanca en el día de ayer, pero lamentablemente vamos a tener que esperar un poco aún.

Dirigido por Paco Limón y Julio César Sánchez, supone un recorrido disfrutón por los 20 años que supusieron la época dorada del cine de género en España. El cine quinqui, los western, el destape, las películas de terror y, en general, todas las cintas mal llamadas de serie B. Mal llamadas, digo, porque la letra B suele verse superada por una A y, francamente, no me parece el caso.

El cine que homenajea el documental era un cine popular, de consumo. Películas que llenaban salas de sesión continua en cines con nombres como Condado, Metropolitano o Moderno. Que circulaba sin parar de las estanterías de los videoclubs a las videocasetes de las casas y vuelta a empezar. Que creó una industria sólida y próspera que se autoabastecía y que permitió a los productores afrontar después empresas de “más altas miras”.

Un cine que ha sido, si no vilipendiado, sí al menos menospreciado. Sin más motivo, en mi opinión (que esto va de opinar), que la falta de reconocimiento académico. Tremenda injusticia para con todos esos trabajos que nos hicieron reír o temblar, que nos alteraron la libido o nos dejaron mal cuerpo. Que no nos dejaban indiferentes, vaya. Por eso volvíamos al cine y al videoclub. Por eso, hace 10 años, sonó en la cabeza de alguien la idea de realizar un documental que rescatase del pasado estos filmes que merecen ser revisitados cuando no directamente descubiertos.

4 años de trabajo, un cerro de entrevistas, horas y horas de material, imágenes de más de 80 películas… 2 décadas de cine español condensadas en 1 hora y 24 minutos de puro amor, de nostalgia no edulcorada, de sentimiento. Así lo han querido los directores y así han conseguido que sea su obra, enfocada desde un punto de vista no académico pero sin apelar al sentimentalismo barato, a la condescendencia. No hace falta. Hablamos de obras merecedoras de un alto estatus por derecho propio.

A todo esto, yo había empezado mencionando los Goya y no es algo en absoluto gratuito. No podemos olvidar que Sesión Salvaje compitió hasta en ocho candidaturas a los Premios Goya 2020 que, lamentablemente, no se tradujeron en nominaciones. Y entre esas candidaturas, quisiera yo destacar la de Mejor Canción Original por el tema Sesión Salvaje, compuesto por Javier Albarrán. Un clásico de ahora. Un ejemplo perfecto y perfectamente construido, ejecutado y producido, de lo que era la canción ligera española que acompañaba a aquel cine y lo enmarcaba aún más en su época. Un motivo más para gozar del documental. Eso sí, merece la pena verlo un par de veces, si es posible, y hacerlo con papel y boli porque habrá muchos títulos que querremos apuntar.

Sólo me gustaría añadir aquí una felicitación personal a Paco Limón. Hace ya muchos años, cuando le conocí, me pareció un tipo especial. De los que eran capaces de abandonar su zona de confort, mucho antes de que proliferasen las tediosas charlas TED, porque era eso lo que sentía que tenía que hacer. No puedo más que alegrarme al ver el resultado de su trabajo.

Esta es mi opinión. La de IMDB: 7,6.

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