Sábado, 30 de mayo de 2020

‘Casa das Memórias’, un espacio dedicado a la vocación humanitaria de António Guterres

En Donas, el pueblo de los veranos de su infancia, se ubica un centro que da a conocer el perfil humano y la fe en la democracia de uno de los estadistas portugueses con más relevancia a nivel internacional

La "Casa das Memórias" incluye el Centro de Documentación António Guterres/ MARTÍN-GARAY

En el pequeño pueblo de Donas, a las afueras de Fundão, en la vertiente nororiental de la Sierra de la Gardunha, está abierta al público la Casa das Memórias, dedicada a la figura del estadista portugués y actual Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, por su vinculación con esta tierra a través de la familia materna.

António Guterres, aunque nació en Lisboa, pasó largas temporadas en el pueblo natal de su madre hasta los seis años y después regresó recurrentemente durante las vacaciones escolares. La Casa das Memórias de Donas pretende ser un espacio pedagógico y documental que visibilice la labor de António Guterres en pro de la democracia efectiva y la protección de los derechos humanos en todo el mundo. Un lugar que manifieste el respeto por la diversidad étnica, ideológica, cultural y religiosa de los pueblos.

“De Donas para el Mundo” es el sobrenombre de este espacio, destacando la proyección internacional de António Guterres, sobre todo, en sus funciones como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (2005-2015) y como actual Secretario General de la ONU desde el 1 de enero de 2017. Antes de incorporarse a la diplomacia al más alto nivel, trabajó durante más de 20 años en la función pública local y nacional. Un político arraigado en la Beira, pero con amplitud de miras, con una visión y compromiso tanto local como global.

El centro ocupa dos plantas, en la planta baja se exhiben unas 60 piezas donadas por Guterres al municipio, regalos de jefes de estado y de gobierno de diversos países durante sus visitas a Portugal cuando Guterres era primer ministro (1995-2002) o que le fueron ofrecidos en sus viajes institucionales en el exterior. Por ello, la estancia está dividida por continentes.

Filipa, una de las trabajadoras de la Casa, nos acompaña en la visita y desgrana algunos detalles de la biografía y la misión de vida de Guterres, como su especial relación con África o su participación activa en la resolución de la crisis de Timor Oriental. Encontramos numerosos agradecimientos de los pueblos del mundo en forma de objetos. Nos deparamos con la figura de Santiago a Caballo en cerámica de Sargadelos, ofrecida por Manuel Fraga en su visita oficial a Portugal en 1998, como presidente de la Xunta de Galicia. Pero hay muchos otros, representativos de la pluralidad de culturas existente en el mundo.

La planta inferior centra la atención en la carrera profesional y política de António Guterres y en su relación con este rinconcito de la Beira portuguesa que es Donas, un pueblo de unos 900 habitantes, hoy en día casi una pedanía de la capital del concejo, Fundão, de la que prácticamente solo le separa una calle que, por cierto, lleva desde 2008 el nombre de António Guterres.

El joven Guterres

António Manuel de Oliveira Guterres nació en Lisboa en 1949. Se licenció en Ingeniería Electromecánica por el Instituto Superior Técnico de la Universidad de Lisboa. Al parecer, siempre fue un excelente estudiante.

Desde su época universitaria dio muestras de su implicación en la consecución del bien común. Con profundas creencias religiosas que mantiene hasta el día de hoy, fue miembro de la Juventud Universitaria Católica (JUC), de la Asociación para el Desarrollo Económico y Social (SEDES) y presidió el Centro de Acción Social Universitario, una asociación juvenil que trabajaba en proyectos de desarrollo social en barrios desfavorecidos de Lisboa.

Ejerció como profesor auxiliar en el ITS de la Universidad de Lisboa, impartiendo la asignatura de Teoría de Sistemas y Señales de Comunicación.

En 1973 se afilió al Partido Socialista (PS), siendo diputado en la Asamblea de la República -el parlamento portugués- desde 1976 a 1993. Durante ese tiempo, formó parte de la comisión que negoció la entrada de Portugal en la entonces Comunidad Europea. Fue secretario general del partido socialista portugués desde 1992 hasta 2002, así como vicepresidente (1992-1999) y presidente (1999-2005) de la Internacional Socialista.

Durante esos años, presidió la comisión de Demografía, Migraciones y Refugiados de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y fundó el Consejo Portugués para los Refugiados.

Aunque se encontraba inmerso en la perspectiva nacional e internacional de la función pública, mantuvo paralelamente su compromiso con la política local, desempeñando el cargo de presidente de la Asamblea Municipal de Fundão entre 1989 y 1995, hasta que fue elegido primer ministro de Portugal. “No dejó de asistir a las reuniones semanales de la Asamblea Municipal ni un solo miércoles”, comenta Filipa.

Aires de cambio en la ONU

Como actual Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres tiene la difícil tarea de continuar con las iniciativas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible o aplicar el Acuerdo de París sobre cambio climático, medidas, entre otras, impulsadas por su predecesor en el cargo.

En su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas el día que juró el cargo mencionó el cambio climático, el crecimiento demográfico, la inseguridad alimenticia o la desigualdad de género como algunos de los detonantes de las nuevas crisis, que necesitarán una “diplomacia creativa”, según sus propias palabras, para abordarlos, al igual que las nuevas desigualdades causadas por la globalización y los avances tecnológicos.

Pero António Guterres hizo además un ejercicio de autocrítica señalando las dificultades que la propia ONU tiene para dar respuesta a esos nuevos desafíos de la sociedad actual: “Muchos han perdido la confianza no solo en sus gobiernos, sino también en las instituciones mundiales, incluidas las Naciones Unidas”.

Habló de reformar en profundidad el funcionamiento interno de la organización, de una nueva forma de trabajar, con rendición de cuentas y resultados, o de alcanzar la paridad entre géneros mucho antes de 2030. También apuntó la conveniencia de una reforma integral en la estrategia externa de la ONU.

La consecución y el mantenimiento de la paz son los objetivos de la organización desde su fundación y todavía hoy no se han cumplido. El representante de la diplomacia al más alto nivel aboga por un mecanismo: “la sustitución del miedo a los demás por la confianza en los demás… Al final, todo se reduce a valores”.

Mirando al mundo desde Donas

En un día tibio y nublado de mediados de invierno, las camelias ya están floreciendo en Donas. Por las estrechas calles con musgo entre sus adoquines pasearía muchas veces el António Guterres niño en su triciclo, con pantalón corto. Saldría de su casa y pasaría por delante de la ‘Casa de las Tres Marías’, de cuyo nombre, pintado en azulejo en la fachada, nadie sabe darnos la razón.

Hay algunas casas nobles en Donas, pero la de la familia Guterres es una casa simple, de dos pisos, en la calle de San Roque, probablemente reformada en los sesenta o setenta a la moda de entonces, una casa que no llama por nada la atención.

En este pueblo en cuesta que mira de frente a la Cova da Beira y a la Serra da Estrela, protegido a su espalda por la Serra da Gardunha, encontramos olivos, huertos en los que sobresalen los tallos altos de col verde y viñas viejas recién podadas. Por el olor a aceituna adivinamos estar en la Rua do Lagar, las luces en el interior de la escuela primaria nos indican que aún hay niños en Donas, hacia la capilla da Senhora do Souto llegaría jugando el niño Guterres hasta las afueras del pueblo…“Yo debo a Donas aquello que es esencial en mi identidad como persona”, reconoció aquí António Guterres.

Ese cierto desapego que parece formar parte del carácter portugués, permitiendo que se sientan profundamente enraizados en su pueblo estando en cualquier otro pueblo del mundo y a la inversa, habilitándoles para echar raíces por duplicado, les otorga una visión dual, de lo más local a lo más internacional. Una visión ampliada muy enriquecedora.

Las fotografías que encontramos en la Casa das Memorias muestran el rostro de un ‘hombre tranquilo’, incluso en su juventud, que emana una energía benéfica. Según cuentan los viejos del pueblo, ya era marca de su carácter desde niño.

Los valores universales que defiende António Guterres como actual Secretario General de las Naciones Unidas son los que perviven más allá de la diversidad de los pueblos: la justicia, el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la paz. Esos valores, recogidos en los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, podemos encontrarlos por las calles de Donas distribuidos en tres paneles.

La Casa das Memórias pertenece al Centro Unesco por tener como finalidad la promoción de los derechos humanos y el espíritu democrático. Forma parte también del conjunto de Casas del Sentir existentes en el concejo de Fundão, como la Casa do Bombo, en Lavacolhos; la Casa do Barro, en Telhado; la Casa da Poesia, en Póvoa da Atalaia; la Casa da Romaria, en Castelejo; la Casa das Tecedeiras, en Janeiro de Cima o la Casa da Cereja, en Alcongosta.

Casa das Memórias António Guterres

Localidad: Donas (Fundão)

Horario: de lunes a viernes de 9:30 a 12:30 horas

                1er y 3er sábado de mes de 14 a 17:30 horas

Entrada: gratuita

Acceso: Desde Vilar Formoso A25 hasta Guarda

               Desde Guarda A23 hasta Fundão Sul (salida 28)

Tiempo estimado de viaje desde Salamanca: 2 horas