Martes, 18 de febrero de 2020

"Rubén y Daniel pasaron de hacer una vida como cualquier otro niño, a no ver de la noche a la mañana"

Sufren una enfermedad congénita que les privó a una edad temprana del sentido de la vista, pero ambos son ejemplo de lucha y superación para cualquiera
Rubén y Daniel rebosan vitalidad y espíritu de superación.

Para Rubén Martín, el mejor día de su vida fue cuando defendió su tesis doctoral; para Daniel Martín, cuando consiguió el Bronce en el Campeonato del Mundo de Tiro con Arco. Podríamos estar hablando de dos chicos cualquiera si no fuese porque ambos son invidentes además de hermanos. Rubén se convirtió en el primer invidente en doctorarse por la USAL, y Daniel es ya un reconocido deportista salmantino del Tiro Con Arco Adaptado. El diagnóstico de una enfermedad congénita sin definir hasta el momento, se repitió para pesar de su familia, pero los años han conseguido apaciguar esos ánimos y las metas conseguidas por Rubén y Daniel aplacan cualquier pena pasada, porque sus logros valen por dos. 

Sus logros y su actitud ante la vida, que también vale por dos. Ellos emplean todo el tiempo de su día a día sin parar un segundo. Forman parte activa de la Fundación Aviva, donde son parte implicada, tanto, que Rubén participa en un programa social en el que acuden a los colegios dando charlas sobre discapacidad, algo que le hace inmensamente feliz. Daniel también dedica su tiempo a la música y a sus estudios de Magisterio de Primaria, lo cual compagina con los deportes. Hablar con ellos de todas las actividades que realizan es casi agotador. Quizá su discapacidad hace que aquello de 'disfrutar al máximo', sea para ellos una prioridad en la vida.

Su padre es quien nos pone en contexto sobre la discapacidad que sufren tanto Rubén como Daniel. El destino quiso que ambos la sufrieran con 7 años de diferencia. "Su enfermedad, - afirma Juanma -, no se puede determinar ni denominar de ninguna manera concreta. Lo único que se puede decir es que es una atrofia del nervio óptico y sin más, de la noche a la mañana pasan de hacer una vida completamente normal a dejar de ver, puesto que esto ocurre entre los 3 y los 6 años'.

"En el caso de Rubén, - prosigue Juanma Martín -, además de estar tocado el nervio óptico, está tocado también el nervio que coordina el equilibrio, estabilidad y la movilidad y que a Daniel le ocurre también, pero en un porcentaje más bajo. Cuando nos pasó lo de Rubén fue un verdadero palo para toda la familia y decidimos no tener más hijos. Un poco más adelante, todos nos animaron a que tuviésemos otro hijo porque si nacía sin la enfermedad congénita, nos podría ayudar con Rubén. Y así fue los tres primeros años, pero de nuevo se repitió la historia". 

La historia se repitió según cuenta vuestro padre y nada ha sido fácil desde entonces... ¿Cómo ha sido vuestra vida con la discapacidad que tenéis y cuáles han sido las trabas más importantes a las que os habéis tenido que enfrentar?

RUBÉN: Lo más difícil para mí ha sido la época del colegio, noté un cambio bastante importante tanto en el trato con los compañeros y con los profesores al llegar a la Universidad. Se les notaba a los compañeros mucho más implicados conmigo y me sentía mucho mejor, mucho más contento y como uno más. Vivíamos en Basauri, aunque procedemos de Villarink, y nos vinimos cuando yo tenía 14 años, en mitad de tercero de la ESO. Allí no había tanta participación social e íbamos del colegio a casa.

Sé que los dos estáis en la Fundación Aviva...

RUBÉN: Sí, tanto como participantes como en mi caso por ejemplo como implicado en actividades de deporte y como voluntario. En este último caso en un programa que hay de sensibilización que hacemos por los colegios de Salamanca. Vamos a hablar de lo que hacemos en Aviva, de la discapacidad de cada uno. 

¿Qué cosas les cuentas sobre tí, Rubén?

RUBÉN: Les cuento que con mucho esfuerzo y mucho tiempo he conseguido sacar la carrera de Derecho. Los primeros años de la ESO utilicé el braille, pero luego era con el programa de voz con el que estudiaba. Luego hice un Máster en Gestión de Riesgos Laborales y en octubre de 2019 terminé el doctorado y defendí mi Tesis Doctoral sobre los factores que influyen en la integración laboral de las personas con discapacidad. Ahora busco un empleo, aunque es complicado. Ellos están muy atentos y me tratan genial, suelen hacer muchas preguntas. Me encanta estar con ellos, vuelvo a casa pleno. 

¿Y en tu caso, Daniel?

DANIEL: Estoy estudiando Educación Primaria y lo compagino con música y deporte. Hago Tiro con Arco Adaptado y Atletismo y hasta que empecé a competir, hacía alguno más, lo que pasa es que el nivel de exigencia en cuanto a entrenamientos y demás, ha hecho que ahora esté centrado en esos dos deportes. 

¿Cuál es la clave para tener tanta vitalidad y haber llegado a donde has llegado en el deporte?

DANIEL: La base de todo es el esfuerzo y el trabajo diario porque son muchas horas de entrenamiento; solo así he ido superando barreras, clasificatorios, eliminatorias y he conseguido participar en campeonatos de Castilla y León y España hasta que el año pasado me clasifiqué para el Mundial.

¿Cómo fue esa experiencia, cuéntame?

DANIEL: Pues la verdad es que no iba con ninguna pretensión, solo quería disfrutar la experiencia y conseguimos traernos la medalla de bronce. Para mí fue uno de los mejores momentos de mi vida. Solo con haber estado allí es un premio enorme por la oportunidad de representar a mi país; fue muy emocionante, la verdad.

¿En tu caso también fue más complicada la época del colegio hasta llegar a la Universidad como nos cuenta Rubén, o no?

DANIEL: Bueno, la verdad es que yo cuando vine a Salamanca tenía 7 años aproximadamente y en el Antonio Machado tuve unos compañeros y unos profesores inmejorables, sobre todo el de Educación Física, que se implicó mucho conmigo, es una maravillosa persona. Fue todo más llevadero quizá por mi edad. 

Pero la vida cambia cuando toca decidir cosas más importantes como es el caso de los estudios en la Universidad...

RUBÉN: Sí, por ejemplo cuando yo estaba acabando Bachillerato, tenía metido en la cabeza que me hubiese gustado estudiar periodismo pero era muy complicado por las salidas que tenía después, que para mi eran más limitadas. Vi la posibilidad de estudiar Derecho y me decidí por ello, y la verdad que me encantó. 

DANIEL: Yo lo tuve claro porque me gustan mucho los niños y por eso elegí Magisterio de Primaria. Algo relacionado con el deporte también me gustaba, pero me decidí por lo primero. 

Y es en estos años en los que vivís las experiencias más bonitas de vuestras vidas...

RUBÉN: Pues sí, yo por ejemplo he tenido la suerte de viajar varias veces a Perú como voluntario con un grupo de estudiantes de la Universidad. Lo organizaba una comunidad de misioneros y lo dieron a conocer en las facultades y nos animamos. Tanto, que repetimos varios años. Para mí fueron experiencias únicas e irrepetibles. También me sentí inmensamente feliz haciéndolo. Y por otro lado, también he trabajado en el Ayuntamiento de Villarino durante los últimos cinco años. 

DANIEL: Sin duda, por ejemplo los viajes que he hecho por el tema del deporte me han dado una mayor autonomía. Me gustaría viajar más todavía porque fuera de España he salido solo a Holanda, al Mundial. Compartir con otros deportistas de otros países fue un regalo para mí. 

¿Qué mensaje lanzaríais a otros chicos que estén en vuestra situación?

DANIEL: Que luchen por hacer lo que quieran hacer. Que siempre hay adaptaciones que facilitan las cosas, lo importante es que busquen lo que quieren conseguir. El camino hasta llegar a la meta va a ser duro, pero merece la pena con esfuerzo y dedicación. No por tener una discapacidad, han de quedarse en casa. Hay que luchar por lo que quieres conseguir; tardarás más o menos, pero lo conseguirás.

RUBÉN: Suscribo lo que dice mi hermano. Animo a todos a que se atrevan a hacer lo que quieran porque siempre hay maneras de hacerlas más fáciles para nosotros, lo que no quiere decir que sea imposible. Que se apoyen mucho en sus familias, eso es importantísimo. Ellos son los que te empujan a todo.