Lunes, 24 de febrero de 2020

Ruta de los trasiegos, el reino del estraperlo

El recorrido que antaño elegían quienes trataban de evadir impuestos comerciando con multitud de productos es hoy una ruta de las más bellas de Salamanca

Espectacular vista de Valero | Foto: Salamanca Emoción

Hubo una época, no demasiado lejana en el tiempo, en la que la picaresca jugaba un papel determinante para algo tan imprescindible como comer. Era tiempo de guerra y, por tanto, de incertidumbre y hambre. Tiempo para buscarse la vida intentando eludir tasas e impuestos. Era la época del estraperlo, una práctica muy habitual en los entornos de frontera cuando venían mal dadas.

La zona de Valero no hace frontera entre países aunque sí entre comunidades pero su mayor virtud reside en una orografía escarpada que, antaño, convertía la sierra de la Quilama en cobijo ideal para quienes no deseaban ser detectados mientras recorrían otra frontera, la de la legalidad.

Hace ya mucho que aquel ‘mercado negro’ dejó de ser habitual pero los senderos por los que transitaban personas y mercancías continúan en el mismo lugar. Son las cicatrices de ese entorno y estuvieron olvidadas hasta 2016, cuando la Diputación de Salamanca volvió a darles vida con la puesta en marcha del llamado ‘Camino de los Trasiegos’.

Hoy por hoy, la ruta ya forma parte de la red de senderos del Alagón y ofrece múltiples posibilidades de disfrute. Se compone de dos tramos que suponen una caminata de casi 15 kilómetros (ida y vuelta), entre San Esteban de la Sierra y San Miguel de Valero pasando por Valero. El tramo que une estas dos últimas localidades, de más de tres kilómetros, transita por una calzada empedrada que atraviesa bosques de encinares y castaños situados y ofrece unas vistas espectaculares del valle de las Quilamas.

El paseo permite apreciar también antiguas construcciones como una singular era construida con losas de granito donde se aventaba la cebada o bancales dedicados al cultivo de la vid o el olivo. Esa agricultura ‘de riesgo’ es otra de las peculiaridades de esta escarpada zona que nutre de miel y polen a buena parte de la provincia de Salamanca y, hoy ya sí, pagando los impuestos correspondientes.

Para todos los públicos

La ruta es accesible para todos los públicos y está catalogada como de dificultad media. El recorrido estimado, si se opta por el tramo corto, no llega a las dos horas de duración y supera holgadamente las tres horas si se opta por realizar la ruta completa.

La miel, como producto estrella, propicia que turrones, obleas, perrunillas, mantecados y rosquillas sean típicos de la gastronomía local aunque no son las únicas viandas que podrá probar el paseante pues, de unos años a esta parte, destacan también los vinos de la DO Sierra de Salamanca.

Abierto todo el año, la primavera y el verano son los momentos más propicios para dar este paseo. Cuando el calor aprieta, el paseante puede aliviarse en la espectacular piscina natural de Valero, conocida como el Charco del Pozo, y que tiene sus orígenes en una antigua fábrica de luz construida en el año 1920.