Martes, 25 de febrero de 2020
Ciudad Rodrigo al día

El Bolsín rinde homenaje a un hombre de “sangre ganadera”, Juan Ignacio Pérez Tabernero

Como segunda parte de la velada que prácticamente llenó el Teatro Nuevo hubo una nueva edición del espectáculo Charros y Gitanos

Concluida la tienta sabatina en la plaza del Hotel Conde Rodrigo II, la familia del Bolsín Taurino Mirobrigense puso rumbo al Teatro Nuevo Fernando Arrabal, para llevar a cabo a última hora de la tarde una nueva edición de su Gala Musical Taurina, que prácticamente llenó el recinto con espectadores de todas las edades. La velada cultural tuvo dos partes.

La primera consistió en la entrega al ganadero Juan Ignacio Pérez Tabernero del Premio del Bolsín 2020 por su Labor en la Tauromaquia, reflejado en un cuadro de Carlos García Medina y la insignia de oro de la institución. Este bloque se abrió con la intervención del patriarca del Bolsín, Miguel Cid Cebrián, quién explicó que cuando se menciona a Juan Ignacio Pérez Tabernero, se acuerda de su padre, Juan Mari, “un gran amigo y caballero”, de quién evocó su ayuda para organizar un Festival en la plaza de toros de Santa Cruz en 1983.

Antes de ceder la palabra, Miguel Cid leyó un texto de felicitación al premiado del patriarca de los ganaderos, Manuel Delgado Sánchez Arjona (que no pudo asistir); y manifestó que “Ciudad Rodrigo está en un gran momento taurino; éste va a ser uno de los mejores carnavales de la historia, porque vienen las figuras; y el Bolsín también está en un excelente momento, con ganaderías de renombre: al menos en el mundo taurino Ciudad Rodrigo está en la cúspide”.

La figura del premiado y de la ganadería que lleva, Montalvo, corrió a cargo de Antonio Risueño, quién destacó que es una persona que “hunde sus raíces en el siglo XIX”, acumulando “la sabiduría de 6 generaciones que le precedieron en la familia”, con lo cual “le corre por las venas la sangre ganadera”. Asimismo, dijo del premiado que “ser ganadero no ha sido un hobby, sino una de sus grandes pasiones”, siendo “capaz de mantener y lanzar hacia el futuro” la ganadería.

 

El premiado ensalza la figura del Bolsín

Además de recoger el premio, Juan Ignacio Pérez Tabernero hizo un ‘pregón’, pero breve, porque tenían que irse a cenar (al Hotel Conde Rodrigo II) al concluir el acto, como también le habían dicho a él. Tras recordar que fue pregonero de la Asociación Charra del Caballo y que ha acudido muchos años al baile de disfraces del Carnaval (quedándose a dormir en el Hotel El Cruce o en el coche), hubo una serie de “recuerdos” que quiso “compartir”, como los premios de los que más presume de todos los que le han concedido: “los que son de mi gente, como éste”, porque “me gusta charrear”.

A continuación, rememoró el ambiente que había -las tres veces que fue con su padre- en el Café Moderno, lugar donde se decidía todo lo relativo al Bolsín, para el que tuvo grandes palabras de alabanza, por su trascendencia (“ha sido como un módulo de Formación Profesional”), y originalidad: “el Bolsín es éste, el de Ciudad Rodrigo”, un certamen “con categoría y solera, y eso no lo podemos olvidar”.

Juan Ignacio Pérez Tabernero ensalzó especialmente a los ganaderos, “porque sin ellos no habría nada”, y felicitó a Victorino Martín, presidente de la Fundación del Toro de Lidia, “que está en todos los lados peleando”.  Para cerrar, y teniendo en cuenta que “estamos en un pueblo de fiestas”, lanzó vivas tanto a la fiesta como al Carnaval.

La ronda de intervenciones la cerró el alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias, quién señaló que “hablar del Bolsín es hablar de Carnaval”, resaltando que “realizáis un gran cometido, el que los chicos tengan oportunidades, porque el Carnaval es eso, generar afición”. Además, pidió en voz alta que cuando los maletillas salgan a la Plaza se les dé “ese apoyo, ese aliento”.

Concluida esta primera parte, se dio paso a lo que habían ido principalmente a ver la mayor parte de los congregados en el Teatro Nuevo: una nueva edición del espectáculo Charros y Gitanos en el que “se junta la música de dos pueblos ancestrales, charros y gitanos, que siempre se han llevado bien”, en palabras de José Ramón Cid Cebrián, quién ejerció como conductor de este “maridaje de la música salmantina y flamenca; ponemos a dialogar la guitarra con la gaita y el tamboril”.

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