Martes, 25 de febrero de 2020

Otra vez el Tormes, otra vez Teresa

El grupo de teatro Lazarillo de Tormes se ha desplazado hasta Santa Marta de Tormes para representar, por 270 vez, su montaje ‘Teresa, la jardinera de la luz’ en la iglesia parroquial
 

Si hay un río que guarda una estrecha relación con nuestra afamada mística del XVI, es sin duda El Tormes. Río también emblemático para la capital charra, Salamanca, denominada en muchas ocasiones como ciudad del Tormes. Aunque Teresa viera la luz en la vecina Ávila, cosa que algunas crónicas ponen en duda en favor del pueblo abulense de Gotarrendura, lo que sí parece indiscutible es que murió en Alba de Tormes, donde también pasó las últimas jornadas de su vida. Villa ducal, ve pasar la Historia asentada igualmente a las orillas de la misma corriente de agua.

Hablar de jornadas en relación a Teresa de Jesús parece lo más propicio pues, viajera incansable por los caminos del Reino, humano y divino, pasó la mayor parte de su existencia fundando conventos para dar cabida en ellos a tantas mujeres que como ella eran ciudadanos de segunda mano en la sociedad cerrada y varonil en la que le tocó vivir. De gran entereza y coraje, y con una buena formación intelectual, llevó luz y sembró libertad allí donde se requería su presencia. Su profunda espiritualidad que también manifestara en sus libros, en los que exponía claramente su vinculación íntima a su gran amor, Jesús de Nazaret, ha hecho que se la reconociera siglos después, no sólo Doctora de la Iglesia, sino también “Honoris causa” por la Universidad de Salamanca, ciudad en la que también fundara convento.

Mucho se podría decir de esta monja carmelita del siglo XVI, aunque siempre se la ha visto en la distancia, subida en las peanas de los altares, o encerrada en las hojas de los libros. Sin embargo la perspectiva humana, de mujer por encima de todo, ha sido la faceta en la que un grupo de teatro de aficionados, ‘Lazarillo de Tormes’, se ha fijado especialmente para dar luz a su proyecto teatral, “Teresa, la jardinera de la luz” que en tan sólo una hora con un guión profundo no exento de agilidad, elegancia en sus cuadros escénicos, incluso ironía en sus diálogos, ha conseguido transmitir una idea de proximidad desconocida hasta el momento. Y en un día en el que la luz parece imperar, el día de las Candelas, 2 de febrero, ‘Lazarillo de Tormes’ vuelve a poner en escena en Santa Marta de Tormes, localidad cercana a la capital salmantina con la que comparte río, su peculiar obra de teatro.

Esta obra nació allá en los albores del 2015, año en el que se celebró el V Centenario del nacimiento de Teresa de Jesús. Todo tipo de público ha disfrutado de ella porque con una indiscutible calidad consigue llegar a cualquier espectador. Y la Diputación salmantina se ha responsabilizado de este trabajo, para llevarlo a todos los puntos de nuestra geografía charra. En una tarde de domingo en fiestas, en la que Santa Marta de Tormes, celebra a su patrón San Blas, su iglesia parroquial abre sus puertas a este montaje porque su Ayuntamiento así lo ha procurado. 

Un cuerpo de factura modernista, con su campanario, se levanta sobre la antigua construcción de la iglesia del siglo XII, que conserva su originaria portada y el arco del interior, donde su altar mayor se ve rodeado de una amplia cristalera que filtra bellamente la luz. Santa Marta de Tormes recibe allí emocionada a unas monjas carmelitas que vienen del siglo XVI para convertir con su entrada, esta peculiar iglesia en la del convento de Alba de Tormes. Mientras su maestra agoniza, un enviado de la Inquisición entabla con ellas un feroz diálogo, en el que el interrogatorio inicial con el que se abre en busca de pruebas acusatorias merecedoras de hoguera para Teresa, se va transformando en asombro, incredulidad y la final admiración que este oscuro hombre acaba sintiendo. La sorpresa es continua, las vivencias con el texto rápidas y cambiantes, y los escritos de la carmelita que sazonan la obra, producen un efecto que no deja indiferente a ningún espectador. Una vez más ‘Lazarillo de Tormes’ como el río del que también hace homenaje en un guiño a la literatura que la ciudad del Tormes siempre ha propiciado, deja fluir entre hábitos de estameña, púlpitos inquisitoriales, y música renacentista salida del precioso órgano del músico Salinas, una vida tan simple y compleja como la de cualquiera, tan atemporal como la de una mujer maestra y madre, que llega profundamente a los santamartinos. Ellos conocen de primera mano la importancia de la acogida, la maternidad y la docencia. La estrecha colaboración de su Ayuntamiento con la Casa materno-infantil “Ave María” que con tanto esfuerzo lleva adelante el Instituto Secular de la Cruzada Evangélica, algunas de cuyas residentes fueron testigos de excepción, ratificó el especial calor que encerraban los aplausos de un público que vive con la imagen en sus retinas de la ciudad que bañada por el Tormes, tanto respeta a esta mujer alta como las torres de la catedral salmantina e imparable como las aguas del río que riega sus tierras.