Miércoles, 19 de febrero de 2020

Casa Escuela Santiago Uno 2020

Sigue siendo un proyecto ecosocial para buscar un porvenir posible a niños y niñas de protección a la infancia, jóvenes con medidas judiciales en medio abierto, inmigrantes y otros con distintos diagnósticos de trastorno por estrés postraumático, trastorno del apego, patología dual…

Tenemos nueve viviendas donde los chicos están con sus educadores de referencia, son ocho en cada vivienda. Excepto en la casa de la calle Santiago 1 que están los de privado y hay cincuenta. En total, contando también los pisos de emancipación  hay unos ciento cincuenta viviendo con nosotros.

La mayoría estudian en nuestros itinerarios de  formación profesional en el CPIFP Lorenzo Milani o en el de la propia Casa Escuela Santiago Uno  . Empiezan con la cata de oficios en el aula alternativa antes de poder entrar en la formación profesional básica en hostelería, mecánica, soldadura o jardinería. Ciclos formativos de grado medio de jardinería y forestal. Ciclos de grado superior en gestión forestal e integración social presencial y on line.

Se imparten cursos para desempleados en  programas del ECYL y formación on line desde el SEPE. Además tenemos programas de garantía juvenil.

Siempre procuramos incorporar nuevas metodologías de innovación educativa teniendo como referencia a  Milani y Freire. Como modelo de intervención terapeútica aplicamos un modelo constructivista sistémico y centrado en soluciones de terapia breve.

La escuela de animación de  tiempo libre sigue dando títulos de monitores y coordinadores. Las emociones seguimos canalizándolas desde el arte en  nuestra escuela de cine y  de circo. El club deportivo nos permite trabajar la salud desde el deporte.

Es una escuela abierta al mundo que se gobierna en asamblea, con sus dejarse preguntar y sus análisis de los periódicos y las redes sociales. Nuestra escuela viajera nos llevará próximos a Semana Santa por Italia. El Erasmus plus este curso ha traído de intercambio con nosotros durante todo el curso  a dos chicas alemanas y un italiano. También esperamos volver a recibir quince niños y niñas bereberes que durante quince días aprovecharemos con la complicidad de muchos profesionales de la ciudad de Salamanca, en arreglar dentaduras, poner gafas, aprender a nadar, etc.

Nuestros chicos aumentan su resiliencia y se empoderan a medida que se sienten útiles a la sociedad que también necesitamos que se empodere respecto a ellos y no frenen sus oportunidades por prejuicios hacia la diversidad cultural y humana.

El resultado de nuestro aprendizaje- servicio se ve reflejado en nuestro hospital de fauna salvaje donde se recuperan unas quinientas aves al año, en el CEA Lorenzo Milani donde nuestras irrecuperables conciencian sobre los problemas medio ambientales, en el proyecto de cooperación de Marruecos donde llevamos recuperadas diez escuelas, construida una casa para una familia y saneado varias, además de realizar acciones de educación,  sanidad básica y animación sociocultural para los sectores más vulnerables de niños y mujeres. En el tercer trimestre nuestros chicos lideran granjas infantiles para niños de guardería e infantil.

Nuestra escuela itinerante de formación profesional sigue recuperando oficios perdidos colaborando con varios ayuntamientos de la comunidad y producimos unos tres mil litros de vino, quinientos de aceite y unos quinientos kilos de miel.

Este año 2020 cobra especial relevancia la creación de la Fundación Mil Caminos – Antonio Romo cofundada entre Puente Vida y la Casa Escuela Santiago Uno para mantener la encomiable labor de integrar personas inmigrantes y otras provenientes de la exclusión social, dándoles cobijo, posibilidad de trabajo con una nave de seiscientas ovejas , la  quesería “mil caminos”, todo ello con energía solar sostenible,  y producción de huerta ecológica. Además de alfabetizar en lengua castellana.

Con la nueva asociación Puente Vida colaboramos con el ropero del barrio Puente Ladrillo, con toneladas de ropa que donan los salmantinos y ordena un grupo de admirables señoras jubiladas para que algunas familias lo vendan en el rastro para salir adelante con sus hijos  y una gran parte se destina a  “ Puente a Capiatá” en Paraguay donde se organiza costura y se colabora en un  colegio para tres mil quinientos niños, comedores sociales, etc.

Nuestro afán de crecimiento no encierra ninguna forma de ambición. Es un compromiso con la coherencia educativa que hemos inculcado en nuestros alumnos hacia la solidaridad y la justicia social. Nos duele la felicidad y esto nos invita a ampliar las oportunidades de personas muy valiosas que han sido discriminadas. Nuestros integradores sociales van a tener una nueva responsabilidad laboral y humana que les ayudará a crecer.