Jueves, 1 de octubre de 2020

¿Por qué la caza de Polanski?

    Se dedican a cazar a Polanski. Y hay mucho más que cazar. Me recuerdan aquello de México, dejan entrar toneladas de drogas pero un funcionario incorruptible empleó  toda la mañana en que yo no pasara un jamón español.  Los norteamericanos le llaman violación a casi todo. Le llaman violación a toda relación con una menor, aunque sea consentida. En un capítulo de “Ley y orden” le llamaban violador a un hombre porque se acostaba con una mujer dándole un nombre falso.

   En todo caso, Polanski abusó de una menor. Lo condenaron y estuvo en la cárcel por ello. Pero se marchó unos días antes de acabar la pena. Y ahora lo persiguen por no cumplir hasta el último segundo de pena, no por su delito.   Pero no persiguen al militar que le puso una pistola en la sien a una vieja  en Vietnam según una foto famosa. No persiguen a tipos que mataron a montones de civiles en el mundo entero. No persiguen a jefes de la CIA que propiciaron golpes de estado con torturas y genocidios. 

     Ellos son tan rectos, tan morales. El alcohol fue delito durante años, la felación es delito en algunos estados. Tienen una moral tan impecable. Pero no es inmoral comprar armas en cualquier esquina como en las películas del oeste, provocar matanzas sin fin. Viven en la jungla violenta, pero son tan morales.

      Polanski las pasó putas desde que los nazis mataron a su familia. Y sin embargo dirige películas geniales, nos hace reflexionar sobre la soledad, sobre la extrañeza, sobre los abismos kafkianos. Pero la gran reserva moral de occidente lo persigue. En cambio premian a Tarantino que incita con sus películas a la violencia fascista.  Oh los yanquis, cuanto aprenderemos de ellos.  Poniendo esposas a las niñas de cinco años y disparando a diestro y siniestro.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR   Polanski: Cul de sac