Lunes, 24 de febrero de 2020

Paletos desinformados

Hace unos días, al oír a Mañueco definir con cierto tono de arrogancia y desprecio a quienes apoyan la autonomía de la Región Leonesa, acusándolos poco menos que de ser una turba de insurrectos aldeanos desinformados, no pude sino sentir pena por la incapacidad que parece existir entre nuestra clase política para abordar los debates desde la serenidad y el respeto a la pluralidad de opiniones.

En este caso, las declaraciones que nos traen a colación se dieron en la entrevista que hizo la televisión autonómica al presidente de la Junta de Castilla y León el pasado 15 de enero, que si en otros aspectos avanzó según lo previsible, resultó en cierto modo sorprendente en lo referente a la cuestión autonómica del Reino de León.

Y es que, si bien la excusa planteada inicialmente por Mañueco, cuando se reabrió públicamente hace un mes este debate, era que surgía por una especie de ánimo de crear polémicas por parte de la izquierda y del sanchismo, en esta entrevista la periodista le recordó que en varios municipios los concejales del Partido Popular han apoyado las mociones a favor de la autonomía regional leonesa.

Y he aquí donde llegó lo sorprendente, ya que Mañueco alegó una “falta de información” por parte de los propios concejales de su partido que en varios pueblos han apoyado la autonomía de la Región Leonesa, señalando que “no es lo mismo quienes toman una decisión en un ayuntamiento de capital de provincia, donde la información nacional, los ecos de la política nacional llegan más de cerca, a en un pueblecito de la montaña o un pueblecito de Tierra de Campos, donde la gente y los políticos están más preocupados de la iluminación navideña o de la calefacción de la escuela”.

Unas palabras que, sin duda, llevan imbricadas un cierto aire de superioridad, desprecio y arrogancia de lo urbano sobre lo rural, que parece más propio de la España que reflejaban el libro y la película “Los Santos Inocentes” que de la España del siglo XXI en que nos hallamos.

Y llegados a este punto, es inevitable acordarse de las elecciones que ha habido el año pasado, cuando Mañueco y compañía no han tenido problemas en ir a pedir el voto a los “paletos desinformados” que parecen ser para él los habitantes y concejales de los pueblos, cerrando las candidaturas de las elecciones municipales en sendas comidas de compadreo en cada comarca, conscientes de que los salarios de las cúpulas popular y juntera salen en gran medida de los concejales y votos que aporta el medio rural.

En este aspecto, no está de más recordar al presidente de la Junta que esos concejales de pueblo que desprecia con sus declaraciones están reportando suculentos beneficios a su partido, a razón de 270 euros por concejal obtenido, por lo que no estaría de más que se les tratase con el debido respeto, porque la información llega perfectamente a los pueblos, y porque la opinión y decisiones de los concejales deben gozar de un respeto cuando además, en este caso, no están vulnerando ningún principio del partido al que representan.

Quizá, el problema es que, al contrario que en la curia de la Junta, en los pueblos pequeños los concejales no cobran un sueldo y, por tanto, no tienen por qué callarse sus opiniones respecto a una cuestión que parece tabú en esta impuesta y artificial comunidad autónoma.

Claro que, tampoco está de más pedirle a Mañueco que haga un poco de memoria, y recuerde que precisamente el PP, cuando todavía se llamaba Alianza Popular, fue una de las fuerzas políticas que, desde las instituciones, se opuso a la unión de León y Castilla bajo una misma autonomía, llegando a plantear la inconstitucionalidad de la misma.

Sin embargo, parece que una vez que se llega al gobierno de una institución cambia la perspectiva de las cosas. “Donde dije digo digo Diego” que dice el refrán. Que se lo digan a Mario Amilivia, antaño defensor de la autonomía leonesa, y hoy ferviente defensor de la autonomía de Castilla y León, en cuyas instituciones está enchufado desde hace años, hecho que apostaría tiene bastante que ver con ese llamativo cambio de postura.

Por su parte, ante el debate leonesista, Mañueco viene definiendo en las últimas semanas la autonomía de Castilla y León como “una historia de éxito”, si bien no se sabe para qué o para quién ha sido el éxito, pues desde su creación en 1983, la Región Leonesa ha perdido 160.000 habitantes (más del 80% de la pérdida de toda la autonomía) y Salamanca, Zamora y León han sido precisamente las que peor han evolucionado de España en envejecimiento o crecimiento vegetativo, aparte de haber aumentado la brecha salarial entre León y Castilla de 2.300 a 4.000 euros.

Datos que, al parecer, no nos deben conmover a los que somos unos orgullosos paletos desinformados, pues al parecer, en el medio rural solo se debe estar para aplaudir y callar. Y entretanto, a los gerifaltes de los grandes partidos (y en esto, Mañueco, Tudanca e Igea, tanto montan), que quieren callar el pensamiento de sus concejales, se les seguirá llenando la boca de democracia, respeto a la pluralidad y Constitución. “Democracia es que digas lo que yo quiero” les falta decir. Cosas veredes.