Martes, 25 de febrero de 2020

‘Teresa la jardinera’ agrada al público de Babilafuente

La parroquia de San Benito acogía esta representación teatral, que resulto un éxito

Obra de teatro sobre la vida de Santa Teresa, en la parroquia de San Benito, en Babilafuente

            Si hay un pueblo en la provincia de Salamanca conocido por la buena calidad de sus aguas, ese es Babilafuente. A pocos kilómetros de la capital charra, posee una fuente de agua rica en minerales muy beneficiosos para la salud. Situado en una vaguada entre montículos, tiene una geografía especial que lo diferencia del resto de las poblaciones cercanas con las que forma la llamada comarca de Las Villas de la que es el centro. En esta tarde del domingo de un ya mediado mes de enero del recién estrenado 2020, ‘Teresa, la jardinera de la luz’, llega de la mano de ‘Lazarillo de Tormes’ y organizado por el Ayuntamiento de la localidad.

            Muchos datos son los que ofrece en su guión de tan sólo una hora este montaje de cuya buena documentación, idóneo atrezzo, buena interpretación y mejor elección de los escenarios, son responsables los componentes del grupo teatral de aficionados ‘Lazarillo de Tormes’, que en nada lo parece a la vista de sus buenos resultados. Es un éxito totalmente verificado por la emoción y excelente aceptación de todos los espectadores que han visto la obra, y los muchos que todavía esperan hacerlo, amén de los que han repetido en su asistencia. Tomar conciencia de forma tan llana, incluso divertida y profundamente sensible de esta mujer que por santa y reconocida doctora académica se nos figuraba muy lejana, es una tarea que ha conseguido ‘Lazarillo de Tormes’ con su entrega entusiasta.

            Babilafuente abre las puertas de su artística parroquia de San Benito, donde la riqueza y calidad de sus elementos podrían despistar a cualquiera que en ella se halle. Desde su portada del plateresco isabelino donde ya aparece la figura de su benefactor, hasta su rico interior donde bajo un gran arco en su altar mayor ,encontramos el escudo y armas de los Maldonado, señores durante mucho tiempo de la villa, todo lo que rodea al visitante es digno de admiración. El colorido de las tablas pictóricas de su retablo mayor y adyacentes, nos hablan de autores importantes, de influencias italianas y andaluzas. Sin embargo cuando “Teresa, la jardinera de la luz” comienza, el público asistente en Babilafuente, pierde la perspectiva del auténtico espacio y se traslada con los actores al convento de Alba de Tormes, a cuya iglesia, allá por el XVI, donde todos parecen haberse reubicado, llegan un grupo de siete hermanas carmelitas, que como las siete villas de la comarca, tienen un epicentro que en este caso se llama Teresa de Jesús, su madre, maestra y fundadora de los conventos desde los que acuden cada una de ellas.

            Los vecinos de Babilafuente que desde tiempo inmemorial viven de la riqueza de sus campos y la pureza de sus aguas, asienten al comprender lo que aquella mujer fue capaz de sembrar en sus coetáneos y las luchas entabladas para conseguirlo. Allí en el altar mayor un dominico subido en el púlpito que la parroquia conserva, lo recuerda por el mensaje acusatorio que a través de él la Inquisición envía. Y la cadena de anécdotas, viajes y fundaciones, palabras y poemas se rompe en muchos eslabones porque estas monjas son cada una y todas a la vez fiel reflejo de su maestra. Y con la calidad y frescura interpretativa que estos actores vienen demostrando desde sus inicios, conocemos a una Teresa que parece formar parte de todos y cada uno de ellos, pues inmersos como están en sus papeles nos entregan a esta mujer desde una realidad que se nos antoja completamente fiable.

            Viaje a estas llanuras salmantinas de cereales, ovejas como las que proporcionaran la lana que se convirtiera en los hábitos de estameña de las hermanas, y lugar de una fuente como lo fuera para la carmelita el primer convento que fundó, el de San José de Ávila, a donde siempre volvía de las demás Fundaciones. ‘Lazarillo de Tormes’ también vuelve una y otra vez con su obra al mismo sitio, al mismo escenario, porque con ellos y su obra, todos son el mismo y todos diferentes. Hubo un tiempo en que la Casa de Alba fue señorío de este pueblo y se dice que hay un pasadizo desde su noble palacio y la iglesia. Eso mismo hizo Teresa en alguno de sus conventos si ésta no se encontraba en su interior. Dentro de los muros creaba ambientes de libertad, otro tipo de revolución, sencilla, austera, justa como la que hicieron los campesinos de este pueblo para protestar por la subida de los precios del grano allá por el siglo XVIII. Pero la inteligente y siempre atrayente Teresa, supo conquistar el favor de reyes y cardenales, nobles y obispos, con una seducción como la que Jesús de Nazaret ejerciera sobre ella y ahora, “Teresa, la jardinera de la luz” lo hace con todo tipo de público. Al doctor Torres Villarroel que mucho escribió sobre los beneficios de las aguas de Babilafuente, también le hubiera gustado hacerlo de tan buen trabajo, como lo ha sabido hacer entrañablemente la familia del escultor Agustín Casillas que aportó a la representación la réplica que el artista hiciera en madera de Lázaro y el ciego que preside nuestro Puente Romano. Y es que ‘Lazarillo de Tormes’ hace vivir lo universal del arte a través de la universal luz de Teresa.

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