Cliff Arnall, el apóstol de la mentira que terminó cayéndose del caballo

El británico que inventó el término con el que se etiqueta el tercer lunes del mes de enero desde hace 15 años, reconoció su falsedad sumándose a una campaña contra el bulo

Cliff Arnall | Foto: EP

El mundo lo conoció por su fórmula matemática con la que aseguraba calcular el día más triste del año. Fue hace 15 años y desde entonces Cliff Arnall es una celebridad que estuvo durante más de una década observando impasible la repercusión universal de un invento, una opinión personal como él mismo reconoce.

Hace cuatro años, y con el objetivo de elevar el flujo de turismo británico hacia sus costas, Turismo de Canarias decidió poner en marcha una campaña para desterrar de una vez por todas el término con el que se nos martillea cada tercer lunes de enero. Titulada #StopBlueMonday, a través de un video un narrador cuenta que “según una fórmula matemática que mide el mal tiempo, las deudas o la falta de motivación hoy es Blue Monday, el día más triste del año […] cuando repites algo las suficientes veces, al final se convierte en la verdad y esto es solo una opinión, la opinión de un hombre […]”. El espectador continúa escuchando la voz en off que se dirige directamente a él explicándole que hoy es “un buen día para celebrar lo que realmente importa”.

Finalmente, el narrador apunta: “buscad vuestro significado para el Blue Monday. Decid basta. No dejes que una fórmula os de permiso para reír o para llorar porque, incluso si fuera verdad, si hoy no hubiera besos, ni primeros días, ni bodas, ni quedara ninguna excusa para abrazarse, siempre encontraríamos una. Es lo que hacemos mejor, es lo que nos hace humanos. Así que no temáis si en las noticias alguien dice que hoy es el día más triste del año. Estas 24 horas os pertenecen. No dejes que nadie os las arrebate, ni siquiera un tal Cliff Arnall”, y termina así por descubrir que quien durante más de un minuto pedía que se desterrara el Blue Monday era su propio creador.


La campaña fue un éxito en términos económicos porque también lo fue en términos emocionales. El mensaje se hizo viral, sobre todo en las islas británicas, y el número de turistas de esa nacionalidad creció en Canarias de un modo exponencial. El análisis de la repercusión económica de la campaña detalló que, por cada uno de los 101.000 euros invertidos, Canarias obtuvo más de 863. Lo curioso del caso es que, a pesar de que el propio Cliff Arnall arrojó luz sobre la mentira, afirmando incluso ante los medios de comunicación que “es hora de renunciar definitivamente a que comentarios, noticias o fórmulas inventadas manipulen nuestros sentimientos y empezar a mejorar nuestro clima entre todos", cada año esta falacia, que bien podría etiquetarse como la precursora de las fake news, continúa repitiéndose.