Miércoles, 3 de junio de 2020

Incapacidad preocupante

Con la opinión de César García completamos la crónica del Salamanca UDS 0 Amorebieta 3, que deja a los charros novenos, a 4 puntos de la promoción de descenso

Uno de los goles del Amorebieta, que superó claramente al Salamanca. Foto de Lydia González

“Que frío hemos pasado y que calentitos nos vamos para casa”, afirmaba un aficionado en Tribuna. Sin duda, un buen resumen del lamentable partido ofrecido por el Salamanca UDS ante el Amorebieta, que le superó claramente por 0 a 3, con lo que los charros quedan novenos, a 4 puntos de la promoción de descenso y a 10 de la de ascenso.

Sin excusas

Después de la derrota de Arenas, esperábamos la mejor cara del Salamanca, en este primer partido del año en el Helmántico. Sin embargo, la fragilidad defensiva de los charros fue aprovechada por los visitantes que, en el ecuador de la primera mitad, ya habían marcado tres goles. En estos casos, lo bueno es que queda mucho tiempo para reaccionar, pero lejos de eso, vimos a un equipo, el charro, sin argumentos futbolísticos e incapaz de levantarse de la lona, tras los tres guantazos en forma de goles.

El efecto Larrazábal

Recuerdo el día del debut de Larrazábal con el Salamanca. Se perdió con el Calahora pero se jugó bien y las sensaciones invitaban a creer en esta nueva etapa.

Después, los números han sido contundentes. En 7 partidos: 5 derrotas, un empate y una sola victoria, que han hecho que el Salamanca pase de soñar con acercarse a los de arriba a preocuparse por la espiral negativa que le acerca más a los de abajo que, además, están más enchufados.

Además, En estos dos meses, el técnico vasco ha ido probando variantes pero no ha dado con un once resolutivo. Casi todos los jugadores han tenido oportunidades, pero no ha habido estabilidad y los bandazos no han servido para sumar los puntos necesarios para consolidar la posición del conjunto blanquinegro en la zona media de la tabla.

Muchos piden la cabeza de Larrazábal, que es obvio que no está logrando el rendimiento esperado, ni con los equipos de arriba, ni con los de abajo, ni con los de medio. A pesar de ello, creo que un cambio más en el banquillo no sería la solución.

Las buenas noticias

Quedan dos semanas del mercado de invierno y margen para reforzar la plantilla en los puestos en los que el Salamanca tiene más carencias. Es obvio que hace falta un delantero, un lateral izquierdo y extremos. Las incorporaciones darán un nuevo aire al equipo para salir de la espiral negativa en la que se ha metido. Y si no es así, entonces habrá que valorar otras opciones.

En cuanto a las salidas, es un tema complicado ya que dependen de las negociaciones, la voluntad de los propios futbolistas, las preferencias del técnico y, por supuesto, las del propietario. Desde luego, por rendimiento, en mi opinión, las papeletas las tendrían Adrián Crespo, Calderón, Ulises y Ubis.

Por cierto, hablando de jugadores, también habría que reflexionar sobre Sotres, ya que su participación en las últimas jornadas ha sido decepcionante. Y para mí, los porteros no son especiales. Igual que se cambia a un jugador que no está bien, habría que hacer lo mismo con el guardameta.

Desilusionados

Y en mitad de todo esto una afición, la que acude al Helmántico, desencantada porque el equipo ha ido de más a menos, porque los resultados no acompañan, porque no hay un estilo de juego definido y porque la ilusión que había con Larrazábal, tras tantos vaivenes en el banquillo, se ha diluido.

No obstante, a pesar de todo, queda media liga por delante para que los profesionales del club corrijan los errores y consigan dar más alegrías a los suyos. En esto del fútbol las rachas vienen y van, tanto las malas como las buenas. Por eso es fundamental que los que están en la primera línea de cada batalla, jugadores y cuerpo técnico, estén unidos y se esfuercen al máximo para cambiar la dinámica. Otra cosa son las carencias en la secretaría técnica y en otras parcelas del funcionamiento del club. Un lastre que está repercutiendo, desde hace años, en lo que sucede cada domingo en el cesped.

Fotos de Lydia González