Domingo, 27 de septiembre de 2020

SPAIN for USA

Sostiene mi primo Ernesto que para salir de una vez y para siempre del maniqueista callejón de derechas e izquierdas al que nos han vuelto a conducir nuestros sagaces políticos, secundados por avezados periodistas y memoriosos tertulianos, en lugar de nuevas elecciones deberíamos realizar un plebiscito con el objetivo de solicitar el ingreso de España en los Estados Unidos de América como el estado número cincuenta y tres.

Prácticamente tenemos el camino andado para la inmediata integración –sostiene Ernesto-, puesto que ya militamos bajo su liderazgo en los organismos internacionales; contamos ya con bases militares estadounidenses; mamamos de su tecnología; sentimos sus catástrofes como propias; seguimos sus procesos electorales, y su política en general, con más entusiasmo que los de aquí; si su bolsa de valores se acatarra, nosotros tosemos; nuestros centros educativos ya son bilingües; conocemos mejor su corta historia que la nuestra; hemos adoptado su forma de vida y costumbres; comemos, bebemos y vestimos según sus gustos; disfrutamos con su ocio; sus ciudades nos resultan más familiares…

Apenas nos falta celebrar el día de Acción de Gracias, que no tardará porque… ¿acaso hay algo más bonito que la familia reunida para despachar un pavo? Y cambiar algunos refranes tal que “Noviembre, bendito  mes, que comienza con los Santos y termina con San Andrés”, por “Noviembre, venturoso mes, que comienza con el Halloween y termina con el Black Friday”.   

Sería un sueño –afirma mi primo-, el paro caería hasta el 4%; no habría listas de espera en la Seguridad Social, porque no habría Seguridad Social; Tres Cantos pasaría a ser el Silicon Valley Two; competiríamos en la carrera espacial; nos vigilarían la policía estatal, el FBI, La CIA, La Guardia Nacional y el Ejército de Salvación que son mucho más cinematográficos; iríamos por el mundo predicando democracia y libertad con nuestros marines, los boinas verdes, los portaviones, los misiles balísticos y las bombas atómicas; entrarían en el santoral Rita Hayworth, John Wayne, Marilyn Monroe y Gary Cooper que ya está en los cielos esperándonos; cambiaríamos el euro por el dólar que pone más; nuestros cantantes y actores de éxito no tendrían que emigrar; podríamos colgar en nuestro balcones y jardines la bandera con las barras y las estrellas, y tendríamos himno con letra, y lo cantaríamos emocionados con la mano derecha sobre el corazón…, y en el inconcebible caso que vascos y catalanes persistieran en su obcecación nazionanista, haríamos otra guerra de Secesión y terminaríamos para siempre con la tontería decimonónica.