Sábado, 28 de noviembre de 2020

Ciencia ¿ficción?

Apenas hace dos décadas nos dieron la noticia de que investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) y de las Universidades de Columbia y Arizona habian logrado construir, y hacer funcionar, "robots moleculares" que incluían entre sus elementos enzimas de ADN. Estos robots, eran capaces de ejecutar trabajos a escala microscópica y sus creadores los bautizaron como "nanobots", afirmando que en unos pocos años revolucionarían muchos ámbitos de nuestras vidas desde la ingeniería industrial a la medicina.

El pasado lunes, los medios titulaban “Científicos estadounidenses crean por primera vez pequeños "robots vivos" a partir de células de rana[1]”. En esta ocasión también se trata de investigadores norteamericanos, en concreto de las universidades de Vermont y de Tufts. Las utilidades de estos nuevos ¿seres? denominados “xenobots[2]” podría ser desde suministrar medicamentos o limpiar nuestro organismo de células tóxicas a eliminar microplásticos de los océanos.

Desde que en los siglo XV y XVI, por las cortes de los reyes europeos conenzaron a aperecer los automadas mecánicos para diversión de los nobles – sin mencionar a los chinos que siempre inventan las cosas antes que nosotros - hasta hoy, los avanves han sido vertiginosos. En el siglo XX llegaron los robot con inteligencia artificial y en el actual hemos pasado, en apenas 10 años, de los nanobots con ADN a los xenobots, entes vivos y programables creados desde células madres de anfibios. Y es que, como cantaba el castizo Don Hilarirón, las ciencias adelanta que es una barbaridad.

Nikola Tesla, ingeniero y físico de origen serbocroata y uno de los artifices de la llamada Segunda Revolución Industrial por sus trabajos tanto en electromagnetismo como en el control de la energía eléctrica por corriente alterna que Edison no pudo rematar, afirmaba: “La historia de las ciencias nos demuestra que las teorías son perecederas. Con cada nueva verdad revelada, tenemos una mejor comprensión de la naturaleza y nuestras concepciones y nuestros puntos de vista, se modifican”.

El ser humano siempre ha sentido el incontrolable deseo de crear vida, y hay que reconocer que en este último siglo nos hemos acercado mucho a través de la clonación, la inseminación artificial y la ingeniería genética, aunque el método tradicional sigue siendo, de momento, el único con el que realmente logramos crear una vida, al menos tal y como hoy la entendemos.

Los avances científicos siempre han supuesto desafíos al pensamiento humano, porque cada respuesta a un enigma supone la aparición de muchas más preguntan que nos agitan, y estas, son el germen de futuros progresos. Pero, también se da el proceso inverso. Por ejemplo, desde el pensamiento podemos suponer el infinito, el tiempo o Dios o la belleza, cuestiones a las que la ciencia no tiene fácil acceso.

Organismo vivo programable, formas corporales nunca antes vistas, nuevas criaturas, máquinas vivientes completamente nuevas y totalmente biodegradables. En estos términos hablan de los xenobots sus creadores. Pero Michael Levin, responsable del laboratorio de la Universidad de Tufts, acepta que este tipo de avances pueden llegar a resultar inquietantes al afirma que cuando comenzamos a jugar con sistemas complejos que no entendemos, vamos a tener consecuencias no deseadas, sin embargo controlar y conocer bien estos sistemas complejos es algo que necesitaremos si la humanidad sobrevive en el futuro. ¿Entendemos para investigar o investigamos para enteder?

En un futuro, como el que parece que nos espera, ya no será posible la revolución de las máquinas tal y como la formulaba en 1984 el director canadiense James Cameron en su conocida pelicula Terminator pues, de producirse, no serían robots liderados por Skynet[3], sino organismos vivos los que atentaran contra la supervivencia de la especie humana.

Todos los hombres desean por naturaleza conocer”, dejo escrito Aristóles hace ya más de 24 siglos en su primer libro de Métafísica, y en ello seguimos porque forma parte de nuestro ADN para bien o para mal. Yo, de momento, confieso estar tranquilo, comenzaré a preocuparme si algún día alguno de esos artefactos, se llamen como se llamen, es capaz de mentir o hacer un chiste gracioso, porque en ese momento sí serían humanos.

 

[1] http://www.rtve.es/noticias/20200113/cientificos-estadounidenses-disenan-pequenos-robots-vivos-partir-celulas-rana/1995482.shtml

[2] Las células madre se extraen de embriones de ranas africanas conocidas como "xenopus laevis" de ahí su nombre de xenobot

[3] Nombre que recibe la inteligencia artificial que lidera al ejército de las máquinas.