El pensamiento único no debe prevalecer en el fútbol

Los argumentos de estos días, para jugar aquí o allá, revitalizarán viejas disputas a las que me niego a catalogar

             Uno se cree que lo ha leído todo, que lo sabe todo, que concibe todos los cambios habidos y por haber, que el fútbol se inventó y cada corriente futbolística fue anunciada como en un tablón de anuncios del instituto, pero a veces, con la perspectiva del tiempo, se aprende a apreciar las distintas fórmulas y modelos que hicieron evolucionar las tácticas de fútbol. Por eso, leyendo “EfficienteFootball – El fútbol que se estudia”, me encanta lo leído y lo quiero compartir con Vds: “A finales de los años 70 el holandés Wiel Coerver cambió la forma de hacer fútbol en el mundo.

El entrenador campeón de la copa UEFA con el Feyenoord creó un sistema de entrenamientos en el que proponía que la técnica se podía enseñar y desarrollar si se practicaba constantemente. Es decir, que el talento se debe trabajar en cada entrenamiento, Coerver no creía que los jugadores nacían con talento sino que se podía fomentar y sembrar en cada futbolista…” (…) “Bajo este sistema los jugadores progresan de forma estructurada, desde lo básico hasta el juego colectivo. Un programa que se enfoca cien por ciento en la técnica y táctica individual de cada jugador”.

            “Considero importante crear futbolistas y no corredores, esta metodología nos brinda la capacidad de desarrollar jugadores rápidos de mente capaces de tomar decisiones sin la necesidad de que el futbolista voltee constantemente a la banca en busca de indicaciones. Un jugador que piensa antes de tener el balón, vale más que aquel que es más fuerte o rápido”. La verdad sea dicha, todo lo señalado no tiene ninguna capacidad de sorpresa en los momentos actuales por cuanto ya se funciona en los equipos de esa manera, incluso en el trabajo de cantera. Hasta Menotti, ganador del Mundial 78 – Argentina” aseguraba en su día que “De un futbolista talentoso, trabajando, puede hacer un atleta; de un atleta sólo se puede hacer un atleta mejor”.

            El pasado domingo día 12 de enero estuve en el Campo Municipal de Las Pistas, viendo jugar la eliminatoria de Copa del Rey entre Unionistas de Salamanca y La Coruña. Fueron 120 minutos (90 m. partido + 60 m. Prórroga) de fútbol que acabaron con empate a un tanto. Lo que dio lugar al lanzamiento de penaltis. Se tiraron los 5 penaltis de rigor y hubo que proceder a la siguiente tanda alternativa en la que perdía el equipo que fallara. Y acertó Unionistas en el quinto lanzamiento después del fallo de Coruña. Eliminatoria ganada.

El partido fue competido, Unionistas estuvo intensivo, dinámico, entregado, queriendo llegar siempre a la portería contraria. Coruña jugó muy académico, siempre por el suelo, abriendo el campo, jugando al pie, sin aceleraciones, sin prisas, estaban seguros que Unionistas acabaría cayendo como fruta madura. Pero Coruña estuvo menos preciso en la serie de penaltis. Victoria justa.  

Ahora vendrá el Real Madrid a jugar contra Unionistas al que le tocó un buen sorteo. Y se plantea una disyuntiva “ética”, ¿Unionistas jugará en Las Pistas (campo habitual) y no en El Helmántico (Propiedad del Salmantino UDS)? Será una fiesta del fútbol la próxima eliminatoria de Copa del Rey, nos deberíamos quedar con este hito… Pero los argumentos de estos días, para jugar aquí o allá, revitalizarán viejas disputas a las que me niego a catalogar. Porque hago caso a Leonardo Da Vinci: “Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio”.