Jueves, 13 de agosto de 2020

La tentación de las rebajas

Tentación procede del latín temptatĭo,  podemos decir que es la instigación induciendo al deseo de algo. Puede tratarse de persona, cosa, circunstancia u otro tipo de estímulo.

Nuestra literatura picaresca nos tiene acostumbrados a pillos y truhanes, pero lo de las rebajas de enero es un juego más sutil que ha ido puliendo sus reglas Seguro que todos saben la historia de “LAS REBAJAS” pero como nunca viene mal echar la vista atrás  hago una breve reseña:

 La primera fecha oficial se remonta a 1929 cuando tuvo lugar el gran desastre financiero que hundió la economía de Estados Unidos. El paro alcanzó cifras del 25%, algo inaudito para la sociedad americana y el cierre de negocios era constante y diariamente. Con el fin de reactivar el consumo, en 1930 varias tiendas de venta al por menor se unieron para determinar una serie de días a lo largo del año, y poder vender sus productos a un precio especial, además de ofrecer el pago a plazos.

Estos días ”especiales” también tenían el otro objetivo: dar salida al sobre stock y así poder hacer hueco para las nuevas tendencias  de la próxima estación.

En España las rebajas llegaron años más tarde, al finalizar  y comenzar a recuperarse la economía de la Guerra de 1936. Corrían los años 40, cuando dos colosos de las ventas,  Cortes Inglés y Galerías Preciados comenzaron a lanzar “días especiales” y así atraer a gente a ambos comercios en una sociedad española que  comenzaba a despertar del horror de la guerra Guerra Civil.

 Pensemos, que los comercios por aquella época no tenían grandes almacenes para acumular material, por lo que en estos periodos de descuentos aprovechaban para sacar todo lo que habían acumulado y meter género nuevo. Tal era su obsesión con liberar espacio que a veces vendían productos a precio de coste o incluso más barato.

Hasta aquí un recuerdo al comienzo de las rebajas.

 No murieron, muy al contrario con los años se convirtieron en una tradición, igual que Navidad, el turrón. Primero, nos cautivan haciendo de la espera un auténtico placer. Y contenemos el impulso de comprar mientras contamos expectantes las horas que faltan para que cuelguen el ansiado cartel, REBAJAS

El resto es pura seducción por parte de genios que manejan, con sus mejores prácticas, el arte de crear la ilusión precisa, idealizando el momento y dirigiéndonos a una compra que, en muchas ocasiones, será compulsiva. El grupo más vulnerable es el de los adictos a las compras. ¡Ojo a esta patología! Es un problema que afecta a un 1% de la población y el periodo de rebajas, les vuelve especialmente frágiles.

Veamos con qué sabiduría utilizan  los publicistas nuestra falta de control logrando la respuesta automática e irreflexiva y ese impulso gratificante que nos genera darnos un capricho a buen precio, aunque realmente no lo necesitemos, engañándonos a nosotros mismos.

"Las rebajas”, justifican las compras y encontramos en ellas excusas aceptadas: descuentos importantes, oportunidades únicas de ahorro, compras que habíamos dejado pendientes, algún cumpleaños cerca y la exposición de multitud de artículos novedosos". Hábilmente somos hipnotizarnos

Hay una llamada, una campanilla que suena en nuestro interior, haciendo difícil escapar a la tentación. Desde los medios de comunicación, expositores y cualquier otra plataforma, anuncios, letreros grandes y llamativos, el trasiego de gente con bolsas. "Este ambiente puede activar gran ansiedad” en personas que tienen dificultades para controlar su impulso comprador, ya que obtienen una sensación de placer rápido e intenso que dispara la probabilidad de repetir. Siendo conscientes de lo inadecuado de sus compras, o del poco o nulo uso que le van a dar.

Juegan con nuestra autoestima a través de los sentidos haciéndonos sentir valiosos, atractivos e interesantes. El problema surge cuando las fuentes de placer  son fugaces, y suponen el preámbulo a un estado de culpabilidad, vacío  o frustración". La compra rebajada puede incluso hacernos creer que es la recompensa a un mal día en el trabajo, en la universidad, con la pareja o con uno mismo. ¡Observe siempre los medios de que dispone!

Las compras digitales aumentan las tentaciones. Todo lo imaginable… está en un clik y la satisfacción es inmediata. A cualquier hora y desde cualquier lugar, podemos adquirir lo que deseemos

Rebajas , pero sabiendo que lo comprado se va rentabilizar.