Martes, 28 de enero de 2020

Tirando papeles

     Uno de los propósitos de comienzo de año es “tirar papeles”. Claro que eso, ahora, además de en sentido literal, pues suelen ser papeles llenos de “líteras”, hay que entenderlo en sentido figurado, virtual, nuboso. Y así me ocurre estos días en que tengo que mandar a revisar mi ordenador antes de que se me quede obsoleto el sistema operativo, de modo que estoy “tirando papeles”, o sea, archivos viejos, y he tenido suerte, porque habré tirado muchos sin querer, pero este que os adjunto se ha librado del reciclaje por los pelos. No es una historia alegre, todo lo contrario, es dura y áspera, pero en medio de la miseria humana puede brillar la esperanza:

‘Iglesia de Vistahermosa’

 

     Hasta la golondrina ha encontrado un sitio para hacer un nido donde criar sus polluelos: tus altares, Señor de los Ejércitos, o algo así dice la Biblia en alguna parte (muy fácil se teclea en Google y ¡tachán!, aparece la cita). Cualquier sucedido de nuestra vida cotidiana, leído con ojos de fe y con los ojos que tenga uno, nos puede ayudar a entender muchas cosas:

 

     La iglesia del poblado de Vistahermosa está rodeada de ruinas y ella misma amenaza ruina, porque la vida de la Iglesia está siempre entrelazada con la del mundo que la rodea. La rodea la ruina del franquismo, de aquellas empresas paternalistas que tenían que facilitar a sus trabajadores vivienda, escuela, dispensario médico, salón de teatro e iglesia. Está también circundada por la ruina del desarrollismo, que no acabó de cuajar en estas tierras por más que estuviera liderado por burgueses catalanes entrenados. El caos que la envuelve es fruto de la falta de coordinación de los órganos del Estado: comunidad autónoma y Ayuntamiento no se ponen de acuerdo ni para ahorrar gastos haciendo una sola demolición, sino que la Junta derriba las infraviviendas que le pertenecían pero deja en pie esqueletos de edificios municipales. En cuanto a la población, no queda nadie, okupas fraudulentos y propietarios legales han sido realojados en otros lugares y el silencio más triste rodea el templo.

 

     Tras muchos años de problemas de convivencia, las vidrieras de la iglesia presentan ochenta y cinco impactos de piedras, rodamientos, imanes, tornillos y proyectiles varios. La culpa de los males del poblado, al parecer, no era del régimen anterior, ni de la empresa fundadora, ni del capitalismo rampante que la derribó, ni de la descoordinación de las instituciones del Estado. La culpa debía ser de la Iglesia, tal vez porque la parroquia era la única ‘institución’ que no ‘subía’ a echarles broncas o ponerles multas.

 

     Por uno –o varios- de los agujeros de las vidrieras entran ahora a sus anchas los pajarillos y uno de ellos ha logrado hacer su nido aprovechando un hueco que hay entre la imagen de la Virgen de Fátima y una columna en la que se apoya su pedestal; hasta hace poco tenía huevecillos blancos, ahora tiene pajarillos plumosos. La vida puede con todo, especialmente con las miserias humanas, situándolas a la altura que se merecen. La esperanza es tozuda.

 

2/6/2013, Festividad del Corpus Christi.