Viernes, 14 de agosto de 2020

Poeta auténtico (Inês Pedrosa sobre Alves de Faria)

Álves de Faria con el cartel de su homanaje salmantino (Foto de Jacqueline Alencar, 2007)

 

 

He querido traducir las palabras preliminares que se alojan en el poemario “47 poemas femininos” (Palimage, Coimbra, 2019), obra del notable poeta brasileño Álvaro Álves de Faria. Las mismas llevan la forma de la destacada novelista, poeta y periodista portuguesa Inês Pedrosa. El libro se presentó el pasado 15 de octubre de 2019 en el Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Salamanca y dentro de la programación general del XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos. 

 

 

Prefácio

POETA AUTÊNTICO

Aquilo a que chamamos poesia consiste na perigosíssima actividade de descer às grutas mais escuras da alma para lhe sangrar os fantasmas. Há pouquíssimos poetas autênticos no mundo – e Álvaro Alves de Faria é um deles. Trabalha nesse gume extremo da sabedoria onde as palavras são reconduzidas ao indizível que as gerou, e onde já não se escuta a diferença entre sangrar e sagrar. Estes seus Poemas Femininos mostram-nos que o sexo pode definir um destino mas não determina uma identidade, como provou Virginia Wolf através do romance de Orlando, homem que se faz mulher sem deixar de ser a pessoa que é. Não por acaso evoco um grande romance ao convocar os leitores para a leitura desta colectânea de poemas – cada um destes poemas nos apresenta uma personagem feminina singular e universal, um capítulo dessa História Feminina do Mundo feita de ousadia e submissão, amor, solidão, fúria e liberdade. Num dos poemas diz-se expressamente que «a poesia é feminina» – sim, feminina desde a palavra inaugural porque nasceu na sombra, lúcida quanto à cegueira provocada pelo sol esmagador do mundo masculino, continuamente desfeito pela profusão desvairada dos seus próprios feitos.

Álvaro Alves de Faria criou um território vocabular intensamente seu e profundamente contagiante: uma voz. Uma voz fluente e poderosa que se desdobra numa multidão de figuras, de um modo só aparentemente simples: não há desespero ou júbilo humano que escape ao cintilante rio dos seus versos, um rio largo que comporta toda a terra, toda a água, todas as sobras e todos os sonhos das nossas vidas. A sua sintaxe é límpida como o cântaro que a Leonor de Camões transportava pela verdura; o seu universo é mais decantado do que desencantado – a tristeza voa como um puro pássaro, transmutando-se em alegría perante o rigor de cada palavra: o Verbo iluminado reacende o mundo.

La escritora Inês Pedrosa

 

Prefacio

POETA AUTÉNTICO

Aquello que llamamos poesía consiste en la peligrosísima actividad de descender a las grutas más oscuras del alma para que sangren los fantasmas. Hay poquísimos poetas auténticos en el mundo – y Álvaro Alves de Faria es uno de ellos. Trabaja en ese filo extremos de la sabiduría donde las palabras son reconducidas a lo indecible que las generó, y donde ya no se escucha la diferencia entre sangrar y sagrado. Estos sus Poemas Femininos nos muestran que el sexo puede definir un destino pero no determina una identidad, como probó Virginia Wolf a través de la novela de Orlando, hombre que se hace mujer sin dejar de ser la persona que es. No por casualidad evoco una gran novela al convocar a los lectores para la lectura de esta colección de poemas – cada uno de estos poemas nos presenta un personaje femenino singular y universal, una capítulo de esa Historia Femenina del Mundo hecha de osadía y sumisión, amor, soledad, furia y libertad. En uno de los poemas dice expresamente que “la poesía es femenina” – sí, femenina desde la palabra inaugural porque nació a la sombra, lúcida cuando la ceguera provocada por el sol abrumador del mundo masculino, continuamente deshecho por la profusión desvariada de sus propios hechos.

Álvaro Alves de Faria creó un territorio vocabulario intensamente suyo y profundamente contagioso: una voz fluyente y poderosa que se desdobla en una multitud de figuras, de un modo solo aparentemente simple: no hay desesperación o júbilo humano que escape al centelleante río de sus versos, un río largo que comporta toda la tierra, todos los restos y todos los sueños de nuestras vidas. A su sintaxis límpida como el cántaro que a Leonor de Camões transportaba por el verdor; su universo es más decantado que desencantado – la tristeza vuela como un pájaro puro, transmutándose en alegría ante el rigor de cada palabra: el Verbo iluminado reaviva el mundo.

 

A. P. Alencart con un ejemplar del poemario de Alves de Faria (foto de José Amador Martín)