Lunes, 27 de enero de 2020

Año nuevo...

El año 2019 ha estado lleno de incertidumbres

Vida nueva, apostillaba el dicho popular. Algo parecido había dicho el maestro nazareno: “A vino nuevo, odres nuevos”. Esa buena novedad es la que nos deseamos todos cuando en estos días nos prometemos un feliz año nuevo. Incluso intentamos confeccionar ese año nuevo a base de prometernos nuevos propósitos que mejoren la vida nueva. Los propósitos suelen ser los mismos del año anterior, y los hacemos muy alegremente porque sabemos que no vamos a cumplirlos. Con lo cual, seguiremos cometiendo los mismos errores, haciendo las mismas fechorías, cayendo en las mismas imperfecciones. Y así, el año nuevo seguirá siendo un año viejo.

Ya queda atrás el 2019. Ahora aparece el redondo año 2020, que podemos llamar “veinte veinte”. Y así, sí, entramos en una notable nueva denominación, pasamos a una nueva década, y se pueden hacer múltiples juegos y combinaciones con esos números tan redondos. Alguien ha avisado que, al poner fecha a algún documento, no utilicemos para indicar el año sólo los dos últimos números, porque bastará añadir a esas dos cifras otras dos cualesquiera y habremos cambiado de año y trastornado la fecha, quizá con intereses inconfesables: 2021, 2025, 2030…

La verdad es que para hacer de algo viejo una nueva pieza hace falta dejar atrás lo viejo y confeccionar de nuevo esa pieza rodada de la vida. El año 2019 ha estado lleno de incertidumbres, de múltiples votaciones que con dificultad nos han puesto en camino de resolver los variados problemas que nos aquejan. ¿Habremos encontrado ya el camino adecuado teniendo en cuenta la formación del nuevo gobierno de coalición, con el que algunos parecen augurar una resolución y un camino exitoso y feliz para nuestro país?

Hubo en el año pasado múltiples asesinatos, violaciones, robos con y sin violencia, abusos de poder de todo tipo. ¿Podremos decir que todo eso se ha resuelto ya con la llegada del nuevo año? El Papa Francisco ha llegado a decir que estamos en una guerra mundial por entregas. Una guerra que continúa y que amenaza con agravarse constantemente, como es el caso en el momento presente de las amenazas y amagos continuos de los Estados Unidos con Irán y el resto de los países del Oriente Medio.

Es cierto que a nivel de Iglesia se está avanzando en algunos aspectos, como la legislación a punto de salir de la renovación de la Curia Vaticana, la experiencia del Sínodo para la Amazonía, los mensajes y el trabajo pastoral esperanzado con los jóvenes, los avances en el diálogo ecuménico e interreligioso con gestos y no solamente con palabras, la renovación del compromiso con la defensa y la salvaguarda de la creación como casa común.

¿Podremos esperar algo nuevo que merezca la pena para este año bisiesto 2020? Esperemos que sí, aunque no es fácil determinarlo ni arriesgarnos a adelantar acontecimientos positivos que mejoren y marquen las fechas del nuevo año. Por lo menos tendremos un día más en febrero para poder emplear en la mejora del avance en la buena marcha. Esperemos que no se haga realidad aquel dicho popular de “en año bisiesto, pocos pollos en el cesto”.

Tenemos nuevo gobierno en España, hay también nuevos órganos de gobierno en nuestra querida Europa. Esperemos que sean capaces de contrarrestar los efectos perversos del “brexit” que está a punto de caer. Hay pocas esperanzas de lograr algún avance en el tema de la acogida ordenada y humanitaria de los múltiples inmigrantes.

En el plan eclesial, confiemos en el buen hacer del nuevo nuncio en España mons. Bernardito Auza. Son múltiples las diócesis vacantes a la espera de un nuevo obispo o arzobispo. También a Salamanca nos afecta, ya que nuestro obispo D. Carlos cumple este año los setenta y cinco años que marca la ley canónica para poner el cargo episcopal a disposición del Santo Padre. ¿Se resolverá pronto luego la cobertura del puesto con un nuevo obispo propio o compartido con la diócesis hermana de Ciudad Rodrigo? Creo que sería bien positivo para ellos y nosotros comenzar ya a compartir las tareas pastorales, siendo así que ambas diócesis disponemos de pocos elementos personales y materiales para seguir trabajando por caminos próximos y paralelos.

Ojalá hagamos del nuevo año un año de nuevas y mejoradas realizaciones. Por lo pronto, seguiremos deseándonos un próspero y feliz año nuevo.