Viernes, 18 de septiembre de 2020

Que vienen los rojos

Y van a subir los impuestos.

(solo a los ricos, pero los pobres también nos quejamos por ello. Cuando se subieron los impuestos solo a los pobres no ví a ningún rico quejarse, debe de ser porque son más patriotas y por tanto aceptan muy bien el sacrificio ajeno)

Y la religión no va a contar para la nota media

(¿pero sigue dándose la asignatura en los colegios e institutos públicos aunque seamos un Estado aconfesional? Es que me lío un poco. ¿Van a derogar el Concordato? ¿Y han dicho ya cuando van a empezar a quemar iglesias? )

  Y van a subir el SMI

(Amancio Ortega se va a ir a pique y ya no va a poder donar nada con los impuestos que se venía ahorrando, y las multinacionales se van a ir todas de España, porque no les va a interesar seguir como hasta ahora, vendiendo aquí y tributando en paraísos fiscales)

  Y van a derogar las últimas reformas laborales

(ya no me van a poder despedir por estar enferma, ni subcontratar por un sueldo de miseria y con un contrato precario, y encima se van a priorizar los convenios de empresa sobre el convenio colectivo, va a ser un sindiós)

  Y van a prohibir cortar la luz y el gas a personas con pobreza energética

(pues mal, muy mal, cuántos más pobres se mueran de frío, menos andarán mendigando por las calles que es muy desagradable)

Y van a legislar sobre el cambio climático

(chorradas, ya lo ha dicho Ayuso, que por contaminación no se muere nadie)

 Y van a legislar para la conciliación familiar, contra la violencia de género, para la igualdad real…

(estarán contentas las feminazis que ya se han salido con la suya)

 

¿Pero es que el fin del mundo va a tener que empezar en España?

Claro que, como ya conocemos a Pedro Sánchez, que dice una cosa y hace la contraria, veremos a ver qué pasa.

Y como ya conocemos a Esquerra, que muy de izquierdas muy de izquierdas pero han obligado a prorrogar los Presupuestos de Montoro, a pesar de todo lo que dicen que les habían prometido si apoyaban, pues esperemos acontecimientos, lo mismo seguimos como estamos otros dos años y otras dos elecciones mediante.

 

 

Y mientras, la oposición, o bien crispa el ambiente con sus exabruptos y exageraciones o bien se “enfada y no respira”.

Madre mía, qué plan.