Viernes, 24 de enero de 2020

La razón ética

El ser humano es capaz de lo mejor y lo peor. Podemos salvar la tierra o destruirla, conseguir una sociedad con mayor bienestar para todos; o seguir aumentando la desigualdad y otros muchos males. Somos una especie que podemos hacer buenos usos de nuestras  capacidades; o convertirnos en un peligro para nosotros mismos o los demás. Podemos destruirnos como personas individuales y como especie.

En definitiva, dependemos de  la libertad de usar bien o mal nuestras capacidades ¿Hacia dónde cree usted que  vamos?

Es verdad que la libertad está siempre condicionada, dependiendo de muchos factores; pero no lo es menos que tenemos un margen muy importante de libertad de pensamiento, decisión y conducta. Del buen uso de la libertad se ocupa la ética.

 Las personas individuales dependemos de cuatro grupos de factores: (a) la  herencia biológica, (b) la herencia educativa y social que nos ofrecen la familia, la escuela y la sociedad dónde vivimos, (c) el azar o circunstancias afortunadas o desgraciadas y (d) nuestros méritos. Usar bien los recursos recibidos o que se nos ofrecen no lo es todo. No es cierta la frase: “si quieres puedes”. Pero sí es verdad que todos tenemos un margen más o menos amplio de libertad. Usar bien nuestras mejores posibilidades es lo más inteligente que cada persona puede hacer.

Las sociedades son muy diferentes unas de otras. Basta viajar por el mundo para constatarlo. Las sociedades prosperas, igualitarias, con mejores servicios y buenos gobernantes, jueces, escuelas, hospitales y tantas cosas más facilitan mucho las vida a las personas. También las sociedades tienen un  margen grande para mejorar, usando bien el margen de libertad que los gobernantes y las personas tendemos. Los malos usos de las mejores posibilidades pueden arruinar para décadas o siglos una sociedad.

Po eso, para usar bien la razón científica y la razón tecnológica es necesaria la razón ética. Solo si la especie humana hace progresos con la razón ética, podremos evitar los malos usos de la ciencia, la tecnología y la libertad. Ya tenemos demasiados indicadores alarmantes de graves errores humanos. Veamos algunos ejemplos:

La vida en la tierra, nos asegura la ciencia, está amenazada por muchos motivos, entre los que destacan el calentamiento y la basura o desperdicios. En el pasado, no teníamos capacidad de cambiar el clima y ahora lo estamos modificando. Antes nuestros residuos eran biológicos y ahora inundan la tierra, los ríos y nuestros mares, durante décadas. ¿Sabe usted que hay mucha gente en España, también entre los jóvenes, que no reciclan los residuos que producen? ¿No nos escandaliza, cuando vemos, como dejan los jardines de los campus universitarios o los lugares donde hacen el botellón?

El crecimiento y el consumo actual son insostenibles. Y ninguno de nuestros políticos, salvo excepciones, habla de la necesidad de austeridad. Y muy poco del crecimiento sostenible. Su mirada no llega más allá de las elecciones, en las que muchos de ellos hacen promesas que no piensan cumplir. Le será fácil citar no pocos ejemplos ejemplos.

 Las armas de todo tipo que hemos desarrollado pueden destruir la humanidad, si caen en manos de terroristas o, lo que es más grave, las usan los gobiernos que hacen terrorismo de Estado. ¿Qué países cree usted que han hecho o hacen, en la actualidad, terrorismo de Estado?

La capacidad de modificar el código genético de las especies, también la humana,  las plantas y los alimentos. ¿No sospecha usted que ya puede haber seres humanos clonados o crías humanas modificadas genéticamente? ¿Qué límites éticos deberíamos poner?

Las desigualdades económicas y de servicios públicos. Dramáticas a nivel mundial e incluso en nuestro país, entre clases sociales, entre autonomías, entre sexos y entre profesiones ¿Qué es de aquellos que hablaron de “la casta” de los políticos y  la bondad del 15 M?

El discurso dominante,  en nuestra sociedad, sobre los seres humanos, que lleva a bastantes menores a señalar como su máxima ilusión “ser famosos” o “ser ricos”.

Usted puede seguir con los ejemplos.

Pero no desesperemos, la razón ética puede salvarnos de la barbarie.