¿Por qué montones de muros?

Restos del muro de Berlín. Foto de EP

       Hablan del muro de Berlín. Pero por un muro que cayó se levantaron cientos de muros. Y aún aquel no cayó del todo, sigue una separación en muchas cosas entre las dos Alemanias.  Hace cuarenta años los trotamundos iban por tierra desde España a la India sin mayores problemas. Y se entretenían por el camino a disfrutar con calma en lugares míticos. Ahora eso es imposible. Hay fronteras por todas partes, burocracias insalvables, guerras en cada esquina, desconfianzas entre culturas, odios. Ni se sabía lo que era el integrismo, ni existía la palabra.

    Ahora hay muros por todas partes. Tiraron el muro de Berlín y a muchos les pareció un símbolo esperanzador pero se levantaron montones de muros. En Yugoslavia uno iba sin ningún problema a través de montañas y lagos, los de Croacia podían pescar anguilas en el lago Ohrid, los macedonios iban a bañarse al Adriático, todos podían estudiar en Belgrado. Ahora en ese territorio hay un montón de fronteras, hay que tener visados, hay que superar desconfianzas, hay que olvidar carnicerías. Se levantaron un montón de naciones de muros feroces e impermeables.

    Ahora se levantan muros por todas partes. Y un muro cada vez más feroz entre pobres y ricos, entre unos pijos y hípsters que pueden pagar diez euros por una cerveza o un bocado galáctico en el fondo de un plato, y la mayoría de los mortales que ni tienen un euro para comprar una chocolatina. ¿O es que las han prohibido ya? Ahora cada país se encierra en sí mismo, cada pueblo en sí mismo, cada mentalidad en sí misma. Ya viajar no fascina y cada uno desprecia todo lo que no es de su pueblo. Ahora avanzan los puritanismos, la ignorancia, la cerrazón. ¿Qué si progresamos?  ¿Todo lo posterior es mejor?  Joder, miren ustedes mismos.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR