Lunes, 27 de enero de 2020

Curas misioneros

Una buena ocasión para manifestar nuestra estima por estos sacerdotes misioneros

Pasada la ilusión del año nuevo, viene enseguida, sobre todo para los niños y sus padres, la ilusión de los reyes magos: sueños, regalos, juegos… Y damos el nombre de fiesta de los Reyes Magos a la jornada del seis de enero.

La Iglesia y los grupos cristianos, sobre todo la comunidad de los Ortodoxos, denominan a esta fiesta Epifanía, es decir Manifestación, porque en ella se muestra el Niño Dios a los hombres paganos representados en los reyes, astrónomos o sabios extranjeros. Para los orientales incluso es su fiesta de Navidad.

El Calendario Litúrgico oficial de la Iglesia española señala el día 6 de enero como fecha en la que se ha de celebrar la Colecta del Catequista Nativo de las misiones (que es colecta pontificia) y la Colecta del IEME (ordenada por la Conferencia Episcopal Española como optativa).

¿Quiénes son esos catequistas nativos a los que la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos concede tanta importancia?

Se trata de una institución de larga tradición que consiste en que algunos laicos, generalmente casados y con hijos, moderan o incluso gobiernan su propia comunidad cristiana, a la que el sacerdote misionero no puede acudir más que una vez al año en la fiesta patronal, o una vez al mes o al trimestre, o cuando se necesita administrar algún sacramento propio del ministro ordenado: bautismo, penitencia, primera comunión y eucaristía, administración del matrimonio o sagrada unción.

Son verdaderos párrocos en la práctica, disponen la convivencia de la comunidad cristiana y preparan a los miembros del grupo cristiano para recibir con dignidad y verdadera exigencia los sacramentos cristianos. Ellos presiden, además, las celebraciones dominicales u otras que no precisan la intervención del sacerdote con la celebración de la eucaristía.

Esos catequistas son elegidos, de entre los miembros de la comunidad distinguidos por su ejemplaridad, por los mismos miembros de la propia comunidad. Naturalmente necesitan estar debidamente preparados teológica, moral y pastoralmente. A este fin, tienen una preparación inicial y después siguen cada cierto tiempo con sesiones de formación permanente.

A veces son jornadas de formación en internados durante varios días. Para esto, sobre todo, es para lo que necesitan ser ayudados con becas especiales. Algunos incluso reciben algún curso más amplio en las propias instituciones de Roma. Y a cubrir estas necesidades va destinada la colecta de Epifanía en favor de los Catequistas Nativos.

Este tipo de catequistas son una institución generalizada y eficaz en las comunidades de las misiones africanas. Algo semejante se da en las comunidades de América, pero en este caso suelen recibir el nombre de Celebradores de la Palabra, aunque sus funciones sean tan completas como las de los catequistas africanos.

La colecta puede ser compartida con la que se celebra en favor del IEME, sacerdotes misioneros del Instituto Español de Misiones Extranjeras. Éstos son sacerdotes seculares españoles que ofrecen su vida completa o alguna porción temporal a trabajar en los campos de las misiones.

La institución nace precisamente ahora hace cien años, ya que fue puesta en marcha en el año 1920 por encargo del papa Benedicto XV, el autor de la encíclica misionera Maximum illud, de la cual celebrábamos el centenario con un Mes Misionero Extraordinario el pasado mes de octubre. El encargo lo asumió el arzobispo de Burgos Mons. Juan Benlloch en su propia diócesis.

Estos sacerdotes españoles misioneros tienen un trabajo verdaderamente meritorio y han realizado una gran labor misionera a lo largo de estos cien años. Actualmente tienen equipos de trabajo en tres continentes: Asia (Japón y Tailandia), África (Mozambique, Zambia y Zimbabue) y América (Brasil, Perú, Costa Rica, República Dominicana y Cuba). También tienen dos comunidades en Madrid: una para atención de los sacerdotes enfermos y mayores, y otra que es la directiva del Instituto y el equipo de animación misionera de los Seminarios y las Diócesis.

Epifanía es una buena ocasión para manifestar nuestra estima por estos sacerdotes misioneros, especialmente en este año en que cumplen los cien años de su existencia. Incluso estaría bien expresar nuestro aprecio, con la oración sí, pero también con la celebración de la colecta.

El servicio diocesano de misiones celebrará una Eucaristía en la Iglesia de San Benito, Plaza de San Benito, a la una del mediodía. Enhorabuena a los sacerdotes misioneros del IEME al cumplirse los cien años de su existencia.